He perdido un bebé… ¿me podré quedar embarazada de nuevo?

aborto espontaneo

El aborto espontáneo es una de las patologías más frecuentes durante el embarazo y la principal causa de hemorragias del primer trimestre. En estos últimos años la determinación en sangre y orina de la gonadotropina coriónica humana (β-hCG) así como la ecografía con sonda vaginal con ecógrafos de alta resolución han hecho que el diagnóstico del aborto se realice de manera más precoz. También han facilitado la elección del tratamiento más apropiado, ya sea médico o quirúrgico. La ecografía va a ser la principal herramienta que nos ayude a confirmar la gestación.

Por otra parte, el tratamiento ha cambiado y ya son muchos los centros hospitalarios que prefieren comenzar el tratamiento médico del aborto espontáneo, procedimiento eficaz y bien aceptado por la paciente. Además supone en los costes un ahorro, ya que el tratamiento médico no necesita ingreso hospitalario ni quirófano para realizar el legrado.

  • ¿A qué llamamos aborto? Hoy se sigue manteniendo la definición propuesta por la Organización Mundial de la Salud, (OMS): "Aborto es la expulsión o extracción de la madre de un feto o embrión con menos de 500 gramos de peso o menos de 20 semanas completas de gestación, independientemente de la existencia o no de signos de vida, y de que el aborto haya sido espontáneo o provocado". Sin embargo, no todos los países aceptan el límite en las 20 semanas de embarazo. Por ejemplo, en el Reino Unido se considera aborto a cualquier feto que nazca muerto antes de las 24 semanas de gestación. En nuestro país, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) marca el límite en las 22 semanas de embarazo, que es cuando el bebé aún no tiene la suficiente capacidad para sobrevivir. Aunque dado los avances en los cuidados intensivos neonatales, el concepto de viabilidad fetal podría variar en los próximos años y modificar este límite.  
  • Aborto espontáneo. Sucede sin que exista ninguna intervención artificial en la finalización de la gestación.  
  • Aborto provocado. Tiene lugar cuando la interrupción del embarazo se debe a una intervención deliberada.  
  • Aborto de repetición. Clásicamente se define cuando suceden tres o más abortos espontáneos; ocurre entre el 1 y 2 por ciento de las parejas fértiles. Algunos autores, sin embargo, sostienen el comenzar a realizar estudios a partir de dos abortos, ya que la probabilidad de un nuevo aborto es de alrededor de un 30 por ciento y entonces puede encontrarse una causa identificable.

La mayoría de los abortos -el 60 por ciento- pasan desapercibidos para la mujer: se denominan preclínicos. El 40 por ciento restante muestra algún síntoma. Por lo general el 85 por ciento de los abortos acontece antes de la semana 12 de embarazo. Si una gestación llega a la séptima semana con una ecografía normal, la probabilidad de aborto espontáneo es muy baja, inferior al 5 por ciento de todos los abortos.

Podemos concluir que de cada mil concepciones, aproximadamente 300 finalizarán antes de la llegada de la primera menstruación sin que se entere la mujer (aborto preclínico), unas 150 lo harán durante el periodo embrionario y alrededor de 50, durante el periodo fetal hasta las 22 semanas de gestación. Por tanto, del millar de concepciones, tan solo se lograrán 500 recién nacidos vivos.

A más edad, más posibilidades de perder el bebé

La edad de la madre es fundamental para la incidencia de aborto espontáneo: a más edad, más pérdidas fetales. Un estudio británico realizado en 1,2 millones de embarazos mostró que el riesgo de tener un aborto espontáneo aumentaba según los diferentes grupos: entre los 20-24 años fue del 11,1 por ciento, entre los 25-29 del 11,9 por ciento, entre los 30-34 años del 15 por ciento, entre los 35-39 años del 24,6 por ciento y entre los 40-44 años del 51 por ciento, observándose una incidencia muy superior, de hasta el 93,4 por ciento, a partir de los 45 años. Como veis, lo ideal es intentar el embarazo lo antes posible y no demorarlo si no hay causas mayores.

Las mujeres que ya han tenido un aborto tienen más posibilidades de abortar en un segundo intento (16 por ciento) y las que han tenido dos abortos tienen mayores probabilidades de tener un tercero (25 por ciento). A pesar de todo, una paciente que haya tenido tres abortos aún tiene una posibilidad del 55 por ciento de tener un cuarto embarazo con éxito.

Las causas son muy variadas pero las más frecuentes son las debidas a alteraciones cromosómicas y sobre todo en los abortos acaecidos en el primer trimestre (53 por ciento). Otras causas son: infecciones, enfermedades crónicas, endocrinopatías como la diabetes o hipotiroidismo, enfermedades autoinmunes, anomalías uterinas como las producidas por los miomas y por causas ambientales como radiaciones, fármacos, drogas o alimentos.

El tratamiento más aconsejado en los abortos del primer trimestre es el médico, que consiste en la introducción por vagina de cuatro comprimidos de una prostaglandina llamada misoprostol de 200 mg. Normalmente en unas pocas horas o días es expulsado todo el contenido intrauterino y no se necesita ingresar en el hospital ni realizar legrado uterino. Es el método que os aconsejo siempre que no exista ninguna contraindicación e indicado por un ginecólogo. Los resultados son excelentes en más del 80 por ciento de los casos y es muy bien aceptado por las pacientes. Por último, no nos debemos olvidar del sufrimiento de la pareja tras conocer la noticia de la interrupción de su embarazo, por lo que es imprescindible que nosotros, los médicos, mostremos nuestra comprensión y apoyo psicológico desde el diagnóstico hasta el alta tras el tratamiento.

Dr. Miguel Ángel Herraiz Martínez
Jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Clínico San Carlos y Catedrático de la Universidad Complutense, de Madrid