Cómo se "gestó" un parto complicado con final feliz

15 Ene 2020
Cesárea de nalgas por placenta adherida y mal situada en el útero

El parto parecía imposible a priori: por vía vaginal, la placenta no podría haber sido expulsada por su mala inserción (placenta acreta o adherida) y por ello había un gran riesgo de hemorragia para la madre. Si los ginecólogos realizaban una cesárea tradicional, se topaban con la placenta (y sus complicaciones) justo en la zona de la incisión... Madre y bebé corrían un gran riesgo vital en el parto. ¿Qué hacer entonces...?

El equipo de Ginecología del Hospital Universitario de Guadalajara, dirigido por la doctora María José Cancelo, ideó un parto "en varias fases" y con diferentes tipos de anestesia. Toda una virguería técnica, en la que trabajaron multitud de profesionales del Hospital de Guadalajara. Una "intervención pionera", como se lee en el comunicado de prensa que ha emitido el centro sanitario para congratularse de este éxito y que marcará la pauta en partos complicados. El pasado 26 de diciembre fue el día indicado para la intervención: algunos profesionales se quedaron sin sus vacaciones de Navidad pero a todos les mereció la pena.

Cesárea especial: bebé extraído de nalgas

La primera parte de la operación consistió en extraer al bebé de útero materno. Tocó hacerlo mediante una "cesárea de nalgas", haciendo una incisión en el fondo uterino, dado que la zona habitual de la cesárea se veía obstaculizada por la situación de la placenta. De haberlo intentado por la zona usual, habría habido también peligro muy serio de hemorragia. Lo explica paso a paso la doctora Cancelo: "Practicamos una incisión debajo del ombligo y sacamos el útero. Con el útero fuera, realizamos otra incisión en el fondo uterino y -siempre con la placenta dentro- sacamos al bebé. En todo momento estuvimos muy tranquilos, con mucha confianza, porque sabíamos que nuestro procedimiento estaba muy bien preparado".

Para evitar el sangrado masivo durante la cirugía, los médicos contaron con la ayuda del equipo de Anestesiología y Cirugía Vascular. Sus especialistas colocaron a la paciente un balón de oclusión aórtico, pero en la axila, algo muy novedoso, evitando la vía femoral. De esta forma se facilitaba el trabajo de los ginecólogos para extraer a la niña.

Anestesia general y extracción de placenta y útero

Todo lo anterior se realizó con anestesia local para no afectar al bebé; la recién nacida fue atendida desde entonces por los especialistas en Neonatología, que estaban esperando el nacimiento a pie de quirófano. Pero el paso posterior era especialmente difícil y requería la anestesia total para la madre: había que extraer la placenta adherida, junto con el útero, y evitar otra vez la hemorragia. Cualquier intento de sacar la placenta del útero para preservar dicho órgano habría sido letal, ya que el útero no se habría podido contraer para contener el sangrado masivo. Es la complicación más grave del acretismo placentario.

Y pudo realizarse con éxito. Se administró anestesia general a la parturienta, pero con una curiosidad: había que controlar el riego sanguíneo de las piernas maternas cada diez minutos para evitar nuevamente el sangrado masivo. 

Por qué cada vez hay más placentas acretas

El acretismo placentario o placenta adherida se da en 1 de cada 2.500 partos, cuando en los años 50 aparecía en 1 de cada 25.000 nacimientos. Las placentas previas y las cirugías uterinas (por cesáreas o extracción de miomas, por ejemplo) son dos factores de riesgo fundamentales. "La mayor edad de las mujeres que son madres ahora aumenta el riesgo de tener una placenta adherida por estos dos motivos. Esta placenta puede llegar a penetrar en el propio tejido uterino con el riesgo de sangrado que comporta", explica María Jesús Cancelo.

4 equipos de especialistas para 1 parto

Cerca de una veintena de especialistas, además de personal de enfermería, participaron en la compleja intervención quirúrgica. La doctora Cancelo, jefe de Servicio de Ginecología, contó con la colaboración del doctor José Ramón Rodríguez Fraile (Servicio de Anestesiología), la doctora Mercedes Guerra Requena (Servicio de Cirugía Vascular) y de la doctora Ana Aldea Romero (servicio de Pediatría).

 

Carmen Arnanz
Redactora experta en Salud