Complicaciones relacionadas con el embarazo: La placenta

Es un órgano básico para el embarazo

Las anomalías en la placenta son causa común de parto prematuro y, en no pocas ocasiones, de cesárea. La placenta previa consiste en una mala colocación de este órgano, fundamental para el desarrollo del bebé, en la parte baja del útero, lo que puede impedir el parto vaginal.

El desprendimiento prematuro de placenta es otra complicación grave del embarazo, que suele acabar en un alumbramiento antes de tiempo por falta de oxigenación del feto. Por ello, la embarazada debe seguir un estrecho control ginecológico y estar atenta a los síntomas de alarma que envía su cuerpo como, por ejemplo, sangrados abundantes o dolor abdominal intenso.

En el caso de la placenta previa, el canal del parto puede estar cubierto parcial o totalmente por al misma. También la placenta puede estar muy cerca del cuello del útero, pero sin llegar a taponarlo de ningún modo: sólo en este caso es posible intentar el parto por vía vaginal cuando el bebé complete su desarrollo.

Esta complicación, que afecta a un 0,4 o 0,5 por ciento de las embarazadas, suele dar la cara en forma de hemorragias durante el tercer trimestre de embarazo. Las mujeres más propensas a padecer una placenta previa parecen ser las que han tenido al menos dos hijos (multíparas) y las mayores de 40 años, aunque no existen evidencias científicas al respecto.

Peor pronóstico tiene el desprendimiento prematuro de placenta, que  puede ser total o parcial. Una de las consecuencias más graves es que el bebé quede sin oxígeno suficiente para un buen desarrollo de sus órganos. Las causas son múltiples (caídas, golpes, drogas, amniocentesis, rotura de membranas, hipertensión arterial...). Una fuerte hemorragia y dolor abdominal agudo suelen dar la voz de alarma sobre esta complicación, que se convierte en una urgencia médica de primer orden. La cesárea urgente suele ser la indicación más frecuente en caso de desprendimiento de placenta, a no ser que la embarazada llegue con el cuello uterino totalmente dilatado; entonces, puede ser posible un parto vaginal. No obstante, la salud del niño suele verse comprometida por la falta de oxígeno que debería llegarle de la placenta.

   

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