Cómo afectan a placenta los tóxicos y la contaminación

Algunas sustancias nocivas pueden llegar al feto

La placenta actúa como una barrera para que al feto no le lleguen sustancias tóxicas, ya sean medioambientales o procedentes, por ejemplo, de medicamentos. Pero algunos contaminantes presentes en la sangre materna la pueden atravesar y llegar desde el cordón umbilical al bebé.

 

La placenta y el bebé

Las funciones de la placenta

  • La placenta es un órgano que se crea única y exclusivamente para la gestación. Es decir, ni existe antes de que la mujer se quede embarazada, ni sobrevive al parto.
  • La placenta empieza a formarse en cuanto el óvulo fecundado por el espermatozoide, el blastocisto, se implanta en la pared uterina y hacia la cuarta semana de gestación comienza la circulación fetoplacentaria.
  • Las principales misiones de la placenta son alimentar al feto y ser su pulmón: a través del cordón umbilical que parte de la placenta, al bebé le llega nutrientes y oxígeno procedente de la sangre materna. Pero tiene otras funciones. Una de ellas es defensiva: no deja que productos tóxicos puedan llegar al feto.
  • Como el sistema inmunológico del bebé no está desarrollado, la placenta impide que pueda contagiarse algunos gérmenes que llegan al organismo materno. Pero la placenta es sumamente permeable a las sustancias químicas y la mayoría de los contaminantes que están presenten en la sangre de la madre atraviesa la placenta y llega hasta el bebé. 
  • Eso quiere decir que el embrión no está protegido contra los contaminantes ambientales que circulan en la sangre materna.  Por ejemplo, los compuestos orgánicos persistentes que se encuentran en pesticidas, aislantes, lubricantes y otros productos industriales, y que son altamente contaminantes y se acumulan en el organismo humano.

Ni tabaco ni alcohol

Pero el mejor ejemplo y que todos conocemos es el humo del tabaco, quizá el contaminante más habitual en nuestro entorno. Aunque la madre no fume, sí que puede convivir o frecuentar un ambiente de fumadores. Ella al inhalar de forma pasiva ese humo del tabaco, sus compuestos, todos ellos tóxicos, llegan a la sangre materna y de ahí a la placenta y al feto.

De esta forma, el bebé recibe sin que su madre sea consciente esas sustancias venenosas, más las que se han “pegado” en las tapicerías, muebles o ropa de los fumadores procedentes de la reacción química entre los componentes de los cigarrillos y otras sustancias que hay en el aire.

Por otra parte, el alcohol durante la gestación es uno de los tóxicos más nocivos para el desarrollo del feto. Los especialistas insisten en que no hay consumo de alcohol seguro en ninguna etapa del embarazo. El alcohol es capaz de traspasar la barrera placentaria y diluirse en lípidos y proteínas.

La contaminación atmosférica

  • Lo mismo ocurre con la contaminación atmosférica en grandes ciudades. Algunos estudios han analizado la relación que existe entre el dióxido de nitrógeno, muy presente en el aire de las ciudades con mucho tráfico, y la función pulmonar de los niños. Por ejemplo un estudio realizado en 2014 por el Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) de Barcelona, publicado en British Medical Journal (BMJ), los bebés nacidos de madres que viven en ciudades con elevados niveles de dióxido de nitrógeno tienen un 30% mayor de riesgo de deterioro en la función pulmonar que aquellas que viven en áreas menos contaminadas.
  • Esa misma investigación también señalaba que cuando la madre vivía en una zona con elevados niveles de benceno, polución originada por fábricas e industrias, el riesgo de que su bebé tuviese problemas pulmonares era un 22% superior al de aquellos cuyas madres vivían en zonas menos contaminadas.
  • Otro estudio realizado en el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy (NICHD) publicado en la revista Fertility and Sterility demostraba que la exposición a los contaminantes atmosféricos comunes como el ozono  pueden aumentar el riesgo de la pérdida precoz del embarazo. Los investigadores no saben por qué, pero creen que la causa podría relacionarse con un aumento de la inflamación de la placenta y del estrés oxidativo que pueden afectar al desarrollo fetal.
  • Por último, un estudio publicado en Biological Psychiatry, realizado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y el Erasmus Medical Center de Rotterdam resulta más preocupante porque relaciona ambientes con un nivel seguro de polución atmosférica en el embarazo con algunos trastornos, como dificultad para el autocontrol y conductas compulsivas en los niños. Estos problemas a su vez intervienen con el comportamiento adictivo y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Cómo lograr el desarrollo óptimo del bebé

  • El embarazo, especialmente el primer trimestre, es un periodo muy sensible en la formación del bebé. Tomar suplementos de ácido folico y yodo durante la gestación te ayudará al correcto desarrollo fetal.
  • Evita los tóxicos como alcohol y tabaco para asegurarte que traspasan la barrera placentaria y afectan al bebé.
  • Es muy recomendable llevar un estilo de vida saludable, alejado de tóxicos y contaminación medioambiental. Los contaminantes también pueden llegar al niño a través del saco amniótico.
  • Si completas este test de salud medioambiental, recibirás tu "Hoja Verde", con recomendaciones elaboradas por expertos y adaptadas a tus necesidades.

 

Con información de los doctores Juan Antonio Ortega, Carmen Cánovas Conesa, Esther Tobarra Sánchez, Juan L. Delgado Marín, Jesús Álvarez del Castillo y Offie Soldin
Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca (Murcia) y Georgetown University Medical Center (EE.UU.)