Embarazo Semana 35

Durante el embarazo

CAMBIOS EN TU HIJO:

En la semana 35 de embarazo el bebé pesa unos 2500 gramos y mide 45cm. A partir de la semana 35, ya están los pulmones de tu hijo maduros. Es decir, que el recién nacido es capaz de adaptarse a la vida extrauterina sin problemas respiratorios. Esta madurez pulmonar está relacionada con la presencia de surfactante pulmonar, que es un líquido secretado en los alvéolos y permite que éstos se distiendan. Además del surfactante pulmonar, en estas semanas de gestación el pulmón ya ha alcanzado el desarrollo adecuado de sus alvéolos y la pared torácica también está formada. Aparecen los primeros movimientos respiratorios, que son progresivamente más rítmicos desde la semana 20.

En el caso de que se produjese el parto antes de la semana 34-35, el recién nacido tiene un alto riesgo de tener una enfermedad de membrana hialina o síndrome de dificultad respiratoria neonatal debido a la inmadurez pulmonar. Esta enfermedad, responsable de un alto número de complicaciones y muertes neonatales, puede evitarse mediante la aceleración de la maduración pulmonar con corticoides. Ante una amenaza de parto prematuro, deben administrar corticoides. Generalmente se administra betametasona: 24mg intramusculares repartidos en dos dosis cada 12 horas o 12mg cada 24 horas durante 2 días. La extracción fetal debería hacerse a las 24 horas de la segunda dosis.

CAMBIOS EN LA MADRE:

A partir de la semana 35 de embarazo, puedes notar mucha presión a nivel de la pelvis porque el feto está empezando a introducirse en el canal del parto entre los huesos pélvicos. Esto a veces te impide caminar e incluso te produce calambres y molestias en la vagina. Los genitales pueden inflamarse y los notas aumentados de tamaño. Estas molestias pélvicas no las debes confundir con las contracciones ya que están muy localizadas y se deben al encajamiento del feto.

PRUEBAS DIAGNÓSTICAS DURANTE LA SEMANA 35 DE EMBARAZO:

Es el momento de hacerte el cultivo recto-vaginal. Se te cogen unas muestras con unas torundas de la entrada de la vagina (llamado introito vaginal) y del recto (a través del ano). Esta prueba sirve para descartar la presencia del germen Streptococo Agalactiae, que forma parte de la flora vaginal de muchas mujeres sin causarles ningún tipo de síntoma ni signo (picor, escozor o aumento de flujo). Pero si el bebé entra en contacto con el Streptococo Agalactiae en el momento del parto, puede infectarse y tener una sepsis o una meningitis. Por eso es importante detectar qué mujeres son portadoras de este germen para ponerles un antibiótico intravenoso en el momento del parto, a ser posible antes de la rotura de la bolsa amniótica.