"¿Puedo usar tacones estando embarazada?"

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Embarazada y zapatos de tacón: consejos expertos
18 Feb 2019

El estilismo no están reñido con el embarazo. A muchas mujeres les gusta o incluso están obligadas a llevar tacones en situaciones laborales, de ocio, en su día a día. Como todo en la vida, eso es una opción y una decisión de cada mujer. En el embarazo no tiene por qué cambiar y también lo es. En conclusión, ¿puede una embarazada usar tacones? Por supuesto que sí, aunque debemos informarle de que no es el calzado más aconsejado, así como decirle los síntomas que pueden empeorar con su uso.

Existe la idea de que en el embarazo está prohibido o es perjudicial emplear tacones. Se basa en que los cambios anatómicos sufridos por la mujer conforme van aumentando las semanas, pueden hacer que el calzado con tacón alto no sea el más recomendable, o incluso se considere que debe evitarse.

Más molestias en la espalda

Durante el embarazo se va acentuando la hiperlordosis lumbar. Al crecer el tamaño uterino, la espalda materna tiene la tendencia a arquearse en la zona baja de la espalda en mayor medida. Estos cambios son normales pero también pueden generar incomodidad en las embarazadas como dolor de espalda, o en casos extremos generar o favorecer una ciática.

El empleo de tacones altos hace que esta hiperlordosis se acentúe aún más por lo que puede empeorar todas estas molestias. El zapato idóneo que se debe emplear es el calzado que no apriete, con buena base de apoyo y con un pequeño tacón de entre 2 o 3 centímetros, que es lo más recomendable para la biomecánica de la marcha. La recomendación es para cualquier persona adulta, multiplicando sus beneficios en el caso de las embarazadas.

Empeoran el equilibrio de la embarazada

El uso de tacones en el embarazo empeora el equilibrio de la mujer, por el propio zapato en sí, que tiene menor base de apoyo y favorece el desequilibrio. Si a este factor desequilibrante le añadimos la mayor probabilidad de caídas y torceduras que ocurren durante la gestación tenemos como resultado un factor de riesgo importante que las favorezca. Y si no pensemos, ¿cuántas mujeres embarazadas no se han caído o se han torcido un tobillo durante su embarazo? Muy pocas.

Existen muchos factores que influyen, como el cambio en el punto de gravedad de la gestante que se "anterioriza" (se desplaza hacia delante) de forma progresiva, acentuándose en el tercer trimestre y que puede desencadenar desequilibrios y caídas.

Más peso y edemas en los pies

Debemos además tener en cuenta que el aumento de peso en la embarazada de forma rápida hace que la adaptación a sus cambios corporales sean más dificultosa. No es lo mismo cuando una mujer coge peso de forma lenta y progresiva que en caso de embarazo, que en tan sólo nueve meses pueden engordar de 10 a 12 kilos.

Otro factor influyente y que puede empeorar con el uso de tacones son los edemas de pies. Creo que cualquier mujer que haya empleado tacones altos sabe perfectamente a lo que nos referimos cuando hablamos de pies hinchados... pues si tenemos en cuenta que una embarazada ya los puede tener hinchados por el propio embarazo en sí, el uso de tacones empeorará este efecto.

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