Hiperémesis gravídica: preguntas y respuestas

Cómo evitar las náuseas y vómitos constantes

Las náuseas o vómitos en las primeras semanas del embarazo con de los primeros síntomas, pero en algunas mujeres esta situación se prolonga hasta el parto y padecen lo que los médicos denominan hiperémesis gravídica. Te contamos qué es y cómo puedes paliar esta situación.

Gestante con vómitos que no cesan hasta el parto

La sensación es bien conocida por muchas embarazadas: en las primeras semanas del embarazo, a veces incluso antes de saber que se espera un bebé, al levantarse o durante la mañana, sobre todo, al ir a desayunar, beber o sin que haya ningún alimento de por medio, se experimenta una sensación de náusea y ganas de vomitar. Es uno de los primeros síntomas del embarazo. Lo normal es que alrededor de la semana 12 o antes las náuseas y vómitos desaparezcan, a menudo de un día para otro. Es frecuente oír a las embarazadas decir que un día se levantaron y sin más dejaron de experimentar esos ascos.

Pero algunas mujeres menos afortunadas continúan con vómitos durante todo el embarazo. Sufren una enfermedad llamada hiperémesis gravídica. “Su frecuencia se estima entre el 0,5% y el 1,5%”, nos explica el doctor Joaquín Grande Gómez, jefe del servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital San Rafael, de Madrid.

¿Qué causa la hiperémesis del embarazo? 


“Las causas no son conocidas, aunque está clara su asociación con los cambios hormonales que sufren todas las embarazadas”, añade el doctor Grande Gómez. Algunas de esas hormonas son el estriol, la progesterona y la gonadotropina coriónica humana (HCG), entre otras.

Pero sobre todo depende de la predisposición que tiene cada mujer a estas variaciones hormonales. De hecho, esas mismas hormonas son también las responsables de los ascos, las molestias digestivas y el estreñimiento porque “actúan disminuyendo el ritmo del peristaltismo intestinal y sobre el centro neurológico del vómito”, afirma el jefe del servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital San Rafael.

Síntomas, señales y signos de hiperémesis gravídica

Como ya hemos comentado las náuseas y los vómitos son frecuentes en las primeras semanas del embarazo. En estos casos, no estamos hablando de hiperémesis gravídica. Se diagnostica esta enfermedad cuando como nos dice el doctor Joaquín Grande Gómez se dan los siguientes síntomas:

  • Mal estado general
  • Fiebre

Embarazada con vómitos constantes: hiperémesis del embarazo

  • Taquicardia
  • Hipotensión
  • Dolor abdominal
  • Pérdida de más del 5% del peso en pocos días
  • Intolerancia a la ingesta de líquidos
  • Disminución de la micción diaria

La analítica aparece alterada

Además, en los análisis de sangre se aprecia algunas alteraciones, como lo que los médicos llaman alcalosis metabólica. Es decir, un incremento en la concentración de bicarbonato en la sangre, del pH (lo normal es que esté entre 7,35 y 7,45) y/o una elevación de los cuerpos cetónicos. Estos se producen cuando se está en ayunas durante muchas horas o con muchos vómitos. Entonces, nuestro organismo para conseguir energía en lugar de utilizar azúcares (que por las regurgitaciones están bajo mínimos) echa mano de las grasas.

¿La hiperémesis del embarazo es grave?

La hiperémesis gravídica es una enfermedad que puede ser grave, si el grado de desnutrición y deshidratación que provoca es elevado, “por lo que las medidas van a evitar esos extremos”. Es cierto que esta enfermedad a menudo se describe en los libros de Medicina como “potencialmente fatal, pero a nivel clínico nunca se observa este extremo”, señala el ginecólogo.

Gestante ingresada en clínica por hiperémesis gravídica

 

El motivo de que en nuestra sociedad no sea peligrosa es porque precisamente se ponen medios y las consultas al ginecólogo y la matrona periódicas que se realizan a lo largo de todo el embarazo ayuda a detectarla a tiempo. Incluso como nos dice el doctor Grande Gómez, cuando la mujer no responde al tratamiento, se sospecha que pueda tener alguna otra enfermedad gastrointestinal, como una apendicitis, infecciones del riñón, enfermedades genitales, como degeneración de un mioma, o patologías neurológicas, metabólicas…

Hiperémesis: Embarazada con náuseas y vómitos hasta el parto

La hiperémesis, ¿es peligrosa para el bebé?


Si sufres hiperémesis del embarazo puedes estar tranquila por tu bebé: su desarrollo no se va a detener. “Hay que entender que en el embarazo, la madre es el continente y el feto el contenido”, nos explica el doctor Grande Gómez y que la nutrición del bebé prevalece frente a la madre. “La salud de la madre tiene que verse muy comprometida para que se observen daños o lesiones en el feto, tal y como vemos solo en las épocas de hambruna en el Tercer Mundo”, añade.

¿Cómo se trata la hiperémesis en el embarazo?

Hoy existen medicamentos que mejoran los vómitos del embarazo. Algunos se toman a lo largo del día y según el jefe del servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital San Rafael, las dosis se pueden acomodar al momento más habitual de los vómitos, de forma que si son habituales por la mañana la medicación es mejor tomar por la noche, pero si son frecuentes durante todo día, hay que repartir las dosis aconsejadas a lo largo de la jornada.

Otros fármacos se toman alrededor de media hora antes de cada comida principal. También si además de vómitos, la mujer sufre ardores estomacales se pueden usar antiácidos “y en caso necesario su médico prescribirá protectores gástricos”, señala.

¿Cómo prevenir el vómito en el embarazo? 


El doctor Grande Gómez da los siguientes consejos para evitar náuseas y vómitos:

  • Evita los olores muy fuertes:  Puede provocar la náusea. Intenta eludir lugares como baños públicos, autobuses, lugares concurridos, o comidas muy especiadas, el uso de desinfectantes…
  • Libertad horaria en tu alimentación: Come cuando te encuentres mejor o tengas hambre sin necesidad de atenerte a horarios estrictos.
  • Come poco y a menudo: No dejes pasar mucho tiempo en ayunas. Realiza cinco o seis "minicomidas" al día.  
  • Cocina al horno, vapor o a la plancha: Evita las comidas grasas, como los fritos, y muy especiadas.
  • Más proteínas: Incrementa la ingesta de proteínas (carnes, pescados, frutos secos…)
  • Consistencia y temperatura de los alimentos: Los sólidos y secos se toleran mejor que los líquidos, y los fríos mejor que los calientes.

Hiperémesis: alimentación contra las náuseas y vómitos de la gestante

Toma jengibre contra las náuseas y vómitos leves

  • Otros líquidos: Debes mantener una buena hidratación pero las infusiones o zumos se suelen tolerar mejor que el agua. 
  • El comienzo del día: Desayunar antes de levantarse y reposar después de la ingesta o cuando aparezca la náusea ayuda a mejorar los síntomas.
  • Acomoda la actividad al propio bienestar: “Hay mujeres que se encuentran mejor con la disminución de la actividad física, pero otras se sienten mejor al aire libre o paseando. Deben hacer lo que les apetezca”, señala el doctor.
  • Consulta con tu ginecólogo: Existen medicamentos indicados para las náuseas y vómitos del embarazo que han demostrado su eficacia y seguridad.

 

 Cómo tomar los suplementos de hierro

Se recomienda eliminar los suplementos de hierro durante unos días hasta que la mujer se encuentre mejor, porque “pueden irritar la mucosa gástrica y provocar estreñimiento”, señala este especialista. Si tienes que tomarlos hazlo por la noche. “Puede seguir tomando los comprimidos polivitamínicos recetados por su ginecólogo, pero si observa cierta intolerancia a ellos, puede dejar de tomarlos también”, añade.

Qué comer contra las náuseas del embarazo

Si no paro de vomitar ¿debo acudir al hospital?


Si durante dos días o más no consigues tolerar ningún alimento, ni tan siquiera los líquidos, debes acudir a tu médico o a las urgencias hospitalarias, ya que hay que evitar la deshidratación. Solo en los casos más críticos ingresan a la madre. “El objeto es evitar la deshidratación y la desnutrición, por este orden, por lo que las medidas son la administración de suero, medicación intravenosa contra los vómitos y la administración de suplementos vitamínicos intravenosos. Solo en los casos más extremos se tiene que recurrir a nutrición parental”, afirma el doctor.

 

 

 

Caridad Ruiz
Redactora experta en Salud