Cómo sobrellevar la rinitis en el embarazo

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Rinitis embarazo: síntomas, consejos y tratamiento

La primavera es una época agradable para las mujeres embarazadas. Los días soleados mejoran el estado de ánimo, y las temperaturas moderadas y agradables favorecen los paseos y la posibilidad de realizar ejercicio físico al aire libre tan beneficioso para las gestantes.

Pero en esta época también aparecen las alergias estacionales; esas que provocan picor de nariz, moqueo continuo, estornudos y que resultan muy molestas. En la gran mayoría de casos se debe a una alergia estacional que la mujer tenía y conocía previamente a su embarazo, pero en otras ocasiones es secundario a la gestación en sí, es la denominada “rinitis gestacional”.

Sensación de resfriado

La rinitis del embarazo es una enfermedad que puede aparecer hasta en un 20% de las embarazadas y que provoca una sensación de resfriado continuo, congestión nasal, estornudos y moqueo constante. Puede llegar a ser bastante incómoda, principalmente por su persistencia, ya que en ocasiones puede perdurar hasta el parto. Su aparición no depende de la estación del año, y aunque puede ser más frecuente en primavera, pueden aparecer también en otros momentos del año.

Esta rinitis es secundaria a los cambios fisiológicos hormonales que ocurren en el embarazo. Se produce un aumento de la vascularización en las mucosas, entre ellas la mucosa nasal. Por ello, aumenta el flujo sanguíneo en esa zona favoreciendo la secreción de moco.

Cómo tratar la la rinitis

El tratamiento de la rinitis es sintomático, es decir, no tiene un tratamiento contra la causa que lo desencadena, sino que pretende atenuar las consecuencias.  Los tratamientos buscan disminuir el flujo sanguíneo en la zona:

  • Un ejemplo serían los baños con agua caliente o aspiraciones de vapor, que favorecen la vasoconstricción en las mucosas.  
  • Las irrigaciones de la zona con suero salino, o la humedad ambiental elevada,  pueden favorecer que disminuya la secreción mucosa.
  • También es recomendable disminuir las posibles irritaciones locales, como son la exposición a contaminantes o irritantes como el humo de tabaco.

Si con el manejo conservador siguen existiendo síntomas molestos se puede plantear iniciar un tratamiento farmacológico. Habitualmente el tratamiento más empleado son antihistamínicos, que disminuyen la secreción y picor secundarios. Existen algunos antihistamínicos permitidos durante el embarazo, ejemplos serían la loratadina y cetirizina.