Embarazada y con alergia, ¿qué hago?

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Embarazada y con alergia
27 Abr 2017

La “alergia” engloba a un conjunto de enfermedades que tienen como consecuencia una respuesta alérgica de una persona frente a un estímulo que la desencadena. Estos desencadenantes pueden ser alimentos, metales, fármacos, o lo que es más frecuente, pólenes y ácaros. Estos últimos son los denominados alérgenos ambientales.

En primavera se produce la polinización de gran parte de nuestra flora, desencadenando reacciones alérgicas en la población susceptible. Muchas mujeres embarazadas que antes ya han sufrido alergia, pueden padecerla durante la gestación, ya que su nuevo estado puede o no influir en la aparición de estos síntomas. Así, un tercio de las mujeres nota en el embarazo una mejoría de estos; otro tercio tiene una sintomatología similar y el resto empeora.

No suele ser peligrosa

Los síntomas alérgicos en sí no son peligrosos para el bebé siempre que estos no desencadenen una reacción  anafiláctica, que conlleve un broncoespasmo y limiten oxigenación materna y, por tanto, la del bebé. En esos casos, la situación es grave tanto para la madre como para el bebé, pero son casos raros e infrecuentes, que deben de ser valorados en un servicio de urgencias.

Durante el embarazo lo que se busca principalmente es buscar el confort de la madre atenuando sus síntomas alérgicos. Para ello se dan consejos para evitar el contacto con el alérgeno causante, como cerrar las ventanas de casa o del coche cuando se viaja, limitar las salidas o el ejercicio al aire libre, utilizar gafas para evitar el contacto del polen con los ojos…

Tratamientos farmacológicos de la alergia

Cuando estas medidas no son suficientes para tratar los síntomas, pueden emplearse los tratamientos farmacológicos:

  • Existen varios grupos de medicamentos que pueden ser empleados para el tratamiento de la alergia, pero no todos son seguros durante el embarazo. Los más empleados son los antihistamínicos, dentro de los cuales existen algunos grupos permitidos y seguros durante la gestación. En este grupo se encuentran la dexclorfeniramina, la loratadina y la cetirizina.
  • Los descongestionantes nasales, por el contrario, no se aconsejan durante el embarazo.
  • Otro grupo lo formarían los corticoides. A priori, su uso limitado en el tiempo y administrados de forma local parecen resultar seguros durante la gestación. Tal es el caso de los corticoides nasales o de los inhaladores en el caso de pacientes con asma.

Estas son las consideraciones generales para tener en cuenta, que nunca pueden sustituir a los tratamientos pautados de modo individualizado.