Tosferina: consejos para proteger al bebé

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tosferina
26 Nov 2015

La tosferina es una enfermedad respiratoria causada por una bacteria, la “Bordetella pertussis”, que puede llegar a producir una alta tasa de contagios. Pero lo que genera máxima expectación y, sobre todo, preocupación entre las recientes y las futuras mamás, es que potencialmente puede ocasionar mortalidad en los lactantes. Los bebés que pueden verse más afectados son los menores de 12 meses, pero sobre todo por debajo de los 6 meses y cuanto más pequeños, lógicamente menos inmunidad presentan y pueden ser más vulnerables.

Esta alarma que se ha generado es por la aparición de nuevos brotes de tosferina en diversos países, como Reino Unido o los terribles casos que han acontecido en España, han permitido confirmar que la medida de prevención más eficaz de todas que es la vacunación.

Qué pasa con los menores de 3 meses
La vacunación contra la tosferina, junto con las vacunas de la difteria y el tétanos, protege a los bebés desde su aplicación, unas semanas después del parto. Pero ¿qué pasa con los recién nacidos menores de 3 meses? Estos pequeños son los que pueden encontrarse más desprotegidos frente a esta infección y, además son los que pueden tener mayores tasas de afectación y de complicaciones.

De ahí que hayan surgido las recomendaciones por parte de las distintas sociedades científicas, tanto de obstetras como de neonatólogos, en cuanto a la vacunación preparto de las embarazadas y, no sólo de ellas, sino también de toda aquella persona que vaya a convivir en la misma casa con el recién nacido (por ejemplo: padre, abuelos, cuidadores…), puesto que el vector de la transmisión de la “Bordetella pertussis” podemos ser cualquiera de nosotros.

Se recomienda administrar la vacuna de la tosferina en el tercer trimestre de gestación o, como muy tarde, nada más parir, para mejorar los niveles de defensas de nuestros bebés.

Cómo evitar contagios de tosferina en bebés
Pero también existen normas generales para evitar cualquier tipo de transmisión de una infección respiratoria a nuestro recién nacido, fundamentalmente en esta época del año. Estas medidas son muy sencillas y puedes llevarlas a cabo si no has podido o no puedes vacunarte en el momento preciso contra la tosferina. Se recomienda:

  • Control de visitas. Evitar que un número elevado de personas visiten al recién nacido. Hay que lograr que todo aquel que presente síntomas catarrales como tos, no acuda a ver al bebé. El objetivo es minimizar el riesgo de transmisión. Este riesgo, en el caso de la tosferina, abarca desde la aparición de la tos hasta dos semanas después de superarla.
  • Higiene máxima. Extremar las medidas de higiene de todo aquel que coge al bebé. El lavado exhaustivo de las manos con jabón o con un antiséptico es indispensable en su cuidado.
  • Saliva, a raya. Tener precaución con la transmisión a través de la saliva, evitando todo contacto como los besos en la boca, que puede ser un medio de contagio muy directo. También es conveniente utilizar barreras físicas, aunque sólo sea la colocación de la mano, tanto en caso de estornudo o tos (es necesario el posterior lavado la mano con la que nos tapamos).

Sabemos que son unas medidas muy sencillas, pero en muchas ocasiones no viene mal recordar cada una de ellas, puesto que vivimos en una sociedad que va muy rápido. Por consiguiente, hay que tener precaución con la transmisión de la tosferina, como tenemos con el resto de las infecciones respiratorias. Debido a su potencial riesgo de mortalidad en los recién nacidos, es recomendable, si existe la posibilidad, que procedamos a la vacunación de la embarazada.

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