Cómo lograr un embarazo sano si eres obesa

Adelgazar y ácido fólico extra pregestacional

Cada vez hay más mujeres obesas que acuden a la consulta del ginecólogo porque quieren quedarse embarazadas y no lo consiguen. La obesidad es uno de los factores que puede encontrarse detrás de la infertilidad, especialmente si la mujer padece además síndrome de ovario poliquístico. Es obligado que la mujer obesa pase por la consulta del endocrino si quiere tener éxito en la aventura de la maternidad. Y no sólo para conseguir la gestación sino para criar al bebé en las mejores condiciones. “Cuando la mujer viene a la consulta para perder peso y lograr la gestación, le decimos que en realidad el objetivo es perder peso para siempre y ganar salud de por vida”, explica la endocrina Alba Galdón, ponente del I Curso de Obesidad y Mujer organizado, por el grupo de Hospitales Públicos Quirón Salud y celebrado en el Aula Magna de la Fundación Jiménez Díaz.

Preparar el embarazo siendo obesa

Perder peso para ganar salud de por vida

Se trata de pacientes con mucha “prisa vital por lograr el embarazo”, según los especialistas. Lo que los endocrinos buscan es aprovechar este momento para realizar un cambio radical en sus hábitos de vida: alimentación, ejercicio físico y costumbres saludables. Esa prisa hace que estas futuras mamás se tomen muy en serio las recomendaciones de los especialistas, que van mucho más allá de lograr una prueba de embarazo positiva: el verdadero fin del tratamiento pregestacional –que así se llama– de las pacientes obesas es mejorar su salud de una forma significativa y que ésta pase a las futuras generaciones (hijos, nietos…) a través de ellas, de las madres.

La doctora Galdón, junto con la doctora Clotilde Vázquez, Jefa del Departamento de Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz, nos dan las claves para que la mujer obesa pierda peso y cambie radicalmente su estilo de vida. Vázquez dirige también los servicios de Endocrinología y Nutrición del Hospital Infanta Elena (Valdemoro), del Rey Juan Carlos (Móstoles) y del Hospital General (Villalba).

¿Por qué es tan importante mantener la pérdida de peso? "Cualquier mujer que planifica un embarazo quiere tener un futuro lleno de salud, fortaleza física, agilidad, bienestar, que le permita cuidar a sus hijos, jugar con ellos y acompañarles en las distintas etapas de la vida sin que ninguna enfermedad o limitación física evitable se lo impida. Ese es un mensaje con un gran poder de motivación: la importancia de mantener ese trabajo de hábitos para toda la vida como estrategia para conservar un estado de salud que les permita disfrutar al máximo de la maternidad en todas sus etapas", explican ambas expertas.

Sin fórmulas mágicas, con cambio de hábitos. Realmente este es el meollo del plan, tal y como aseguran las endocrinas Galdón y Vázquez: "Es importante transmitir a las pacientes que no hay 'secretos' ni 'fórmulas mágicas' ni 'trucos infalibles'. La obesidad es una enfermedad crónica y su tratamiento se prolongará toda la vida. Por ello nosotros llevamos más de diez años tratando la obesidad con una estrategia centrada en el trabajo de cambio de hábitos. Las pacientes que consiguen mantener el peso a largo plazo son las que integran los nuevos hábitos en su rutina y los mantienen con esfuerzo y constancia sin buscar fórmulas fáciles ni atajos".

Peso para quedarte embarazada: no hay uno ideal

Ambas endocrinas creen que no se puede hablar de un peso ideal único para lograr el embarazo con garantías: "Las guías de Obstetricia indican que lo recomendable es que las mujeres se queden embarazadas con un índice de masa corporal o IMC < 30 kg/m2 e idealmente entre 18-25kg/m2. Sin embargo no podemos generalizar estos objetivos a todos los casos. En función del IMC de partida y de las características y evolución de cada paciente personalizaremos el objetivo. Independientemente el objetivo de IMC que finalmente se establezca, es imprescindible informar a la paciente de que la obesidad y el sobrepeso previo al embarazo, así como la ganancia excesiva de peso durante la gestación, son factores negativos que implican complicaciones para la embarazada, su feto y neonato. Por eso los embarazos de estas pacientes deben ser catalogados como gestaciones de alto riesgo".

Cintura de más de 88 cm, peligro. Tan importante como el peso es conocer distribución de la grasa corporal. Este dato ofrece a los endocrinos más pistas para luchar contra la obesidad. "Muchos expertos coincidimos en que el diagnóstico de las pacientes debería incluir IMC, pero también un estudio de composición corporal y la determinación del perímetro de cintura. El punto de corte más aceptado para definir la obesidad según composición corporal es la presencia de un porcentaje de grasa igual o superior al  35% en mujeres. En el caso de perímetro de cintura, sabemos que cuando está por encima de 88 centímetros en mujeres se relaciona con un aumento en el riesgo de diabetes mellitus tipo 2, hipertensión, dislipemia (altos niveles de colesterol) y enfermedad cardiovascular", apuntan.

Suplementación extra de ácido fólico

Resumimos los cuatro pilares que se trabajan en la consulta. El objetivo: intentar que en un plazo corto, de 3 a 6, meses empiecen a verse resultados en la salud de las pacientes y se animen a perder más peso:

  • Dieta equilibrada. La mediterránea es la más sana y recomendable; además, en España la conocemos bien, aunque muchas personas no la sigan. Incluye productos como legumbres, hidratos de carbono, frutas, verduras, pescado, carnes con poca grasa y aceite de oliva.
  • Vitaminas y minerales. Es muy importante la suplementación extra de ácido fólico, ya que en las mujeres con obesidad suele darse una mala absorción de esta vitamina. En la consulta también se detecta la anemia y se prescriben suplementos de hierro si es necesario. La recomendación de ambas doctoras es la siguiente: "En las mujeres con un índice de masa muscular (IMC) superior a 30kg/m2, se debe recomendar la ingesta de 5 mg de ácido fólico diario preconcepcional, al menos un mes antes de la concepción y durante el primer trimestre".
  • Ejercicio físico. Esencial para completar los hábitos saludables y la dieta equilibrada es un programa de deporte o actividad física supervisada por especialistas.
  • Acompañamiento de las pacientes. Solas es mucho más difícil culminar este cambio radial del estilo de vida. En la Fundación Jiménez Díaz de Madrid existen grupos de mujeres que se acompañan y ayudan para que este proceso sea un éxito.

Dieta por menús, no es la solución

¿Por qué la dieta por menús, la tradicional, se queda corta para garantizar que la pérdida de peso no se recupera en unos meses? “Proponemos una educación nutricional de la persona y le enseñamos a hacer una dieta por intercambio de nutrientes. Pasarse toda una vida con menús es muy aburrido y hace que las mujeres se salten la dieta en cuanto han logrado el objetivo del embarazo”, explica la doctora Alba Galdón. Lo que los endocrinos intentan evitar a toda costa es esta situación: cuando las mujeres vuelven a comer de forma insana y abandonan los hábitos saludables, recuperan el peso perdido. Una mala noticia para ellas y para sus bebés; también, para los hijos que tengan en el futuro, si es que logran volver a quedarse embarazadas.

¿En qué consiste el intercambio de nutrientes? Lo que se hace en consulta es prescribir las calorías que puede tomar la paciente, además de enseñarle las proporciones de macronutrientes que hay en los grupos de alimentos; el menú tradicional se convierte en una especie de dieta numérica. “Así la mujer puede elegir sus menús diarios pero con unos parámetros saludables”. Se pretende que esta nueva forma de elegir los alimentos y sus preparaciones se empleen toda la vida. Y se trata de sustituir unos números (las calorías que se pueden tomar cada día) por alimentos y nutrientes, adaptando así lo que se come cada día al gusto de cada cual. Esta innovadora dieta en el tratamiento de la obesidad fue creada por la doctora Clotide Vázquez, junto con la doctora Ana de Cos, endocrina en el Hospital La Paz. Ambas especialistas también son las creadoras del sistema de cambio de hábitos y actividad física, y de la estrategia grupal de seguimiento de la obesidad.

Qué hábitos de vida cuesta más cambiar

Sin cambio de costumbres no hay bajada de peso que perdure. Este trabajo es un camino muy personal, siempre distinto en cada caso. También aquí se personalizan las dificultades, no hay una paciente igual a otra, según explican las especialistas en obesidad:

  • Para algunas mujeres, el escollo está en el ejercicio físico por falta de costumbre o baja forma física -muchas no han hecho ejercicio con regularidad-, y otras arguyen falta de tiempo. Anteponen el trabajo, el cuidado de familiares, las responsabilidades domésticas… Sólo el tiempo "que sobra” se lo dedican a ellas mismas y al cuidado de su salud.
  • Para otras, el problema reside en las pautas de alimentación, las que más cuesta seguir, y también los motivos de las dificultades son variados. A veces tienen sensación de ansiedad o mayor apetito en los momentos de estrés o falta de colaboración por parte del núcleo familiar. A menudo las pacientes tienen que hacer dos comidas distintas porque el resto de la familia no quiere unirse a este trabajo de cambio de hábitos. También puede haber confusión con las pautas o falta de tiempo para comprar alimentos frescos con regularidad. 
  • No hay un hábito que sea más difícil de cambiar que otro: cada paciente tiene un perfil, unas circunstancias, unas experiencias previas y único que les ayuda es identificar el problema concreto y buscar soluciones.

Una nueva manera de hacer deporte

A esta dieta hay que añadir el ejercicio físico. Tampoco se le da a la mujer obesa una tabla de ejercicios o se le indica un deporte concreto porque lo que se pretende es educarla en hábitos saludables para el resto de su vida. Los endocrinos les enseñan a regular su propio ejercicio con los llamados “intercambios de actividad física”Para “cubrir” estos intercambios pueden salir a caminar una hora al día, nadar, hacer yoga o Pilates, o quizá subir las escaleras de su casa o bajarse del autobús tres paradas antes de su destino para mover las piernas. Las doctoras Galdón y Vázquez proponen este plan de acción: 

Embarazada obesa y ejercicio

  • Programa combinado de ejercicio aeróbico que incluya caminar deprisa, natación, elíptica, bicicleta, baile…
  • Ejercicios de fuerza muscular mediante tablas de gimnasia con ejercicios de resistencia, mancuernas pequeñas y bandas elásticas.
  • Lo más importante es que este programa se adapte a las capacidades de cada paciente. Para poder personalizar las indicaciones de ejercicio habrá que saber de qué nivel previo de actividad partimos: mujer sedentaria, moderadamente activa o activa.
  • En las mujeres menos activas empezaremos con pautas más sencillas e iremos poco a poco intensificando la prescripción de ejercicio en función de la evolución.

 ¿Claves para perder peso? Un plan personalizado

  • Recopilar información: cuestionario. Hay que hacer una estrategia muy completa para cada paciente y eso sólo se consigue con información, pero no cualquier tipo de información. “Antes de venir a consulta, las pacientes contestan un completísimo cuestionario que les facilitamos por Internet. El 80% de las mujeres lo rellena, lo que da idea de su gran motivación para perder peso”, explica la doctora Alba Galdón.
  • Conseguir la "foto" de la paciente. Con una buena historia clínica sobre la mesa y todos los datos sobre hábitos de nutrición y estilo de vida de la paciente, incluso sobre sus emociones y sentimientos, los especialistas pueden empezar su plan personalizado para perder peso de forma eficaz. Es, en palabras de la doctora Galdón, como tener una “foto completa” de la paciente, de la mujer que está sentada frente ella y que quiere ser madre más que nada en el mundo.
  • "Enséñame a pescar". El gran reto de los endocrinos es “dar herramientas a la mujer" para cambiar cosas en su vida; algo así como enseñar a pescar en vez de dar peces de vez en cuando. Como cada caso es diferente, la clave está una vez más en diseñar un plan a la carta. 
  • Caso práctico de éxito. La doctora Vázquez recogió resultados de 200 mujeres obesas con un índice de masa corporal (IMC) de 37,2, lo que corresponde a una obesidad en grado 2. El objetivo inicial para poder pensar en el embarazo es perder al menos 6 kilos en 6 meses y unos 10 centímetros de cintura, lo que aún es más importante como ya hemos visto. Más que en la pérdida de peso, los especialistas se fijan en el perímetro de cintura, que da una idea de la distribución de la grasa en el cuerpo. Y cuanto menos centímetros de cintura tenemos, se ha demostrado que existe más “tasa de salud” para futura embarazada y bebé. Con toda esta ayuda, se trata de un objetivo asumible y que puede perdurar en el tiempo.
  • Fármacos antiobesidad. Los expertos insisten en que no sustituyen el cambio de hábitos, solamente los complementan. Además, en el caso de la mujer que quiere quedarse embarazada sólo se utilizarán en cuando ésta realmente empiece la “búsqueda activa de bebé”. La razón de que se suprima dicha medicación es que puede afectar al correcto desarrollo del niño.

“Reciclaje de vida” en grupo, más fácil

Una de las cuestiones más importantes que cambiar hábitos es hacerlo en grupo, acompañadas por personas que están pasando por un trance similar. “Este ‘reciclaje de vida’ en grupo es más eficaz que una visita de 15 minutos con un nutricionista”, explicas las endocrinas de la Jiménez Díaz. El grupo aborda varias sesiones de aprendizaje:

  • Charlas sobre la actividad física que realizan que sirven como motivación para seguir mejorando.
  • Otra reunión se dedica por entero a los sentimientos y emociones ante la aventura que están viviendo juntas.
  • También aprenden a leer etiquetas de los alimentos, a identificar cuáles son los más saludables para ellas y poder llevar así la dieta por intercambio de nutrientes.
  • Para finalizar, se hace un balance final de todo lo que se está haciendo: constatar que están aprendiendo a vivir de otra manera.

“Tú no tienes la culpa”

Como colofón apuntamos conclusiones de esta primera ponencia de la I Jornada sobre Obesidad y Mujer, que pretenden quitar a la paciente el sentimiento de culpabilidad que pueda albergar por su condición física:

  • Las mujeres con obesidad tienen factores desencadenantes: estrés y ansiedad.
  • Pueden acumular varios intentos infructuosos de perder peso, lo que daña la auotestima de las pacientes.
  • La mujer con obesidad no tiene la culpa de padecer esta enfermedad y necesitan herramientas para poder luchar contra ella.
  • Con una simple dieta y una tabla de ejercicios no se acaba el problema: se necesita una estrategia personalizada que aborde aprender a comer, a realizar actividad física, además de motivar y animar a las futuras mamás que sufren fuerte sobrepeso.

 

Carmen Arnanz