¿Podré dar el pecho sin problemas a mi bebé?

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dar el pecho
23 Abr 2012

Muchas madres o futuras mamás nos muestran su preocupación diaria sobre la posibilidad o imposibilidad que tendrán en un futuro para dar de mamar a su hijo . Dudas, sobre si el tamaño de sus mamas es el adecuado, si tendremos suficiente leche o si el pezón será normal para el bebé, son las que principalmente queremos resolver en estas líneas.

Debemos, claramente, establecer que siempre que una mama contenga tejido glandular y presente pezones va a ser posible la lactancia, independientemente del tamaño y la forma que tengan, ya que son muy poco determinantes en su función. El signo más importante que nos indica que un seno está preparado para lactar es conocer si ha aumentado de tamaño durante el embarazo.

Anatomía de la mama
El pecho está formado principalmente por tejido graso y glandular recubierto por una dermis similar a la del resto del organismo en su mayor parte. La zona de la areola es una zona normalmente central en la mama y pigmentada (con color) que permite crear un estímulo visual al recién nacido que realiza su primer contacto con la mama. En el centro de la areola se encuentra la sobreelevación denominada pezón.

En la areola existen otras elevaciones de menor tamaño denominadas glándulas de Montgomery, con la función principal de generar sustancias lubricantes y antiinfecciosas que van a proteger la zona que llamamos areola-pezón de las infecciones y grietas durante la lactancia. Podemos ahora comprender que lavar las mamas con jabón, alcohol u otras sustancias van a provocar que desaparezca esta protección natural y se faciliten las lesiones.

Tanto la areola como el pezón contienen tejido muscular y elástico, implicado en la contracción de este complejo y su erección para poder favorecer la técnica de la lactancia. En el pezón existen unos 15 a 20 orificios que son los conductos de la leche y que corresponden cada uno a un sistema de glándulas y túbulos de la mama.

La mama en su interior está compuesta por glándulas y tejido graso. Las glándulas tuboalveolares de la mama son las encargadas de la producción de leche, se disponen de forma radial respecto al pezón y suelen ser entre 15 a 20 glándulas. Éstas están formadas por células que son la "fábrica" de la leche que van a responder a los estímulos hormonales, principalmente la prolactina. Por otro lado, presentan además células musculares que con su contracción facilitan la expulsión de la leche acumulada en las glándulas hacia los túbulos.

Ya que conocemos la anatomía normal de las mamas podremos describir los problemas más frecuentes que pueden preocupar a las madres sobre su capacidad de lactar.

Dificultades para la lactancia

  • Las cirugías previas sobre la mama no tienen porqué afectar a este proceso aunque siempre van a depender de si se ha visto alterada la estructura de los túbulos colectores de las glándulas. En general, si la cirugía se realizó respetando las líneas naturales de la piel, las estructuras intramamarias están respetadas y no existen problemas para su drenaje y secreción.
  • En otros casos hay mujeres que pueden presentar pezones y tejido glandular extramamario. Esta situación se denomina politelia en el caso de pezones supernumerarios y suelen encontrarse en una línea imaginaria que une la parte media de la clavícula con la parte media del muslo. No afectan a la función de la lactancia, tan sólo producen un problema estético.
  • Por otro lado, el tejido glandular extramamario se denomina hipermastia y su localización más frecuente es en la axila. Este hecho no impide tampoco la lactancia materna pero sí produce molestias y dolor en dicha zona durante esta etapa. Las molestias aparecen al mismo tiempo que la subida de la leche y se asocian a un nódulo de nueva aparición, normalmente en la axila. El tratamiento con frío local y analgésicos suele ser suficiente para resolver el cuadro.
  • El pezón invertido es aquel que se encuentra adherido de forma más o menos intensa al tejido que discurre por debajo de la piel de la mama. Lo principal es conocer que un pezón invertido no impide la lactancia, incluso en situaciones de fijación severas. Del mismo modo, podemos decir que el pezón plano no imposibilita la lactancia.
  • En caso de pezones invertidos o planos se recomienda una pequeña succión mediante algún instrumento (por ejemplo, una jeringa sin aguja) previo al amamantamiento para facilitar la succión del recién nacido. Normalmente, sólo es necesario realizar este procedimiento durante los primeros días y, posteriormente, va disminuyendo la necesidad de realizarlo.

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