Qué es el parto velado o nacer con bolsa intacta

Los casos son rarísimos y se dan más en los nacimientos naturales

Nacer con la bolsa amniótica íntegra o intacta, sin romper, con el bebé rodeado de líquido amniótico -tal y como estuvo en el útero materno- es extremadamente raro, pero a veces ocurre. Es lo que se llama parto velado. Y a los niños que así vienen al mundo se les conoce como enmantillados, con manto, velo o toquilla. Un acontecimiento extraordinario. 

 

parto velado

Cuando la mujer se pone de parto, lo normal es que se rompa la bolsa que envuelve al feto, es decir el saco o bolsa amniótica o de aguas. Se trata de una fina membrana que contiene el líquido que rodea al feto. Su función es protectora: al rodear al bebé nadando en líquido, este amortigua los golpes y así evita lesiones al bebé o incluso le protege de la presión que pueden ejercer los órganos internos de la madre.

También la bolsa le permite moverse libremente dentro del útero materno, y así favorecer el desarrollo musculoesquelético. Por último, ejerce una importante misión: aísla al bebe e impide que lleguen  hasta él  microorganismos y gérmenes que podrían provocarle una grave infección.

Parto: la bolsa rota es un síntoma


Lo normal es que cuando empieza el parto esta membrana se rasgue y se produzca lo que se conoce como romper aguas o romper la fuente. De hecho, este es un signo o síntoma, completamente indoloro, de que el parto ha comenzado o que está a punto de iniciarse. No siempre es así y de hecho muchas mujeres no llegan a romper aguas hasta horas después de que el proceso del parto se haya iniciado.

"Es una membrana muy fina y se rasga con facilidad con la acción de las contracciones", señala el doctor Manuel Fillol, jefe del Servicio de Ginecología y obstetricia del Hospital de La Plana, Castellón.  Sin embargo, en rarísimas ocasiones la membrana no se rompe en todo el proceso y el niño nace rodeado del líquido amniótico y con la bolsa intacta, tal y como ha permanecido a lo largo del embarazo dentro del útero  materno.

 

 "En mis 40 años de profesión me ha ocurrido en dos o tres ocasiones", señala el doctor Manuel Fillol. "Es algo anecdótico que no tiene ninguna influencia sobre la salud del bebé", indica. Para este doctor afirmar que los niños que nacen de esta forma están más protegidos y que su salud es mejor, no es más que un mito sin ningún rigor científico. "En cuanto el niño nace hay que romper la bolsa", afirma el doctor. Acto seguido el pequeño, al pasar al medio gaseoso y abandonar el líquido, iniciará sus primeras respiraciones y expulsará el líquido amniótico que pueda quedar en sus sistema respiratorio.

Cesárea y bolsa intacta       

El parto velado también se produce a veces en los partos por cesárea, aunque en escasísimas ocasiones "porque enseguida se rasga la bolsa", señala el doctor Fillol. Pero lo normal es que se dé en los partos naturales, ya que una de las prácticas en los partos medicalizados es rasgar la bolsa amniótica en el caso de que esta no se haya rasgado de forma natural.       

Se realiza sobre todo  cuando el parto se detiene y la mujer no consigue dilatar. Entonces se rompe de forma artificial, para estimular el proceso. Cuando esta práctica es necesaria, la comadrona o el obstetra emplearán un pequeño instrumento con un extremo puntiagudo llamado lanceta, que se introduce a través de la vagina hasta llegar a la bolsa, sin causar ningún dolor a la paciente ni perjudicar para nada al bebé.

El caso contrario: la bolsa se rompe antes de tiempo


En ocasiones la bolsa amniótica se rasga semanas antes de la fecha probable de parto y la mujer nota un incesante "goteo". En estos casos, se debe acudir con urgencia a un hospital, ya que hay mucho riesgo de infección. En ocasiones, la mujer debe permanecer ingresada en reposo absoluto, tratada con antibióticos, y es frecuente que se dé un parto prematuro.  También se debe ir enseguida a la clínica si cerca de la fecha probable de parto la madre rompe aguas de forma natural y en 24 horas no se desencadena el parto.

Curiosidades de la bolsa y del líquido amniótico


La bolsa amniótica

 Tiene una peculiaridad: posee propiedades elásticas que permiten que se estire a medida que el bebé crece. Además, no posee músculos, ni nervios, vasos linfáticos y sanguíneos. Está formada por dos membranas:

  •    El amnios que es la membrana interna y que está en contacto con el bebé.    

  •    El corion, la membrana exterior, más gruesa que la anterior, y con una capa externa esponjosa.     

Entre ambas hay una capa de colágeno y elastina que es precisamente la que permite la elasticidad de la bolsa.

liquido amniotico

El líquido amniótico

  • Durante el primer trimestre, la producción de líquido es básicamente un ultrafiltrado del plasma sanguíneo materno.
  • A partir de la semana 12 de gestación el bebé también interviene con su orina y hacia la semanas 18 a 20 de gestación el líquido amniótico está producido en un 90 por ciento por su riñón: llena su vejiga cada 30 o 45 minutos y la vacía posteriormente. Así se renueva el líquido varias veces al día y según lo que traga y orina, habrá más o menos.
  • Además contiene células sanguíneas fetales, pelos del lanugo y vérnix, el pelo y la grasa que cubren la piel del bebé.  Y su grado de salinidad es muy similar a la del agua marina.

Nacer con la bolsa: un velo de supersticiones

 

nacer con la bolsa intacta

Nacer con velo, enmantillado, con zurrón, con el manto de la virgen, con toquilla… existen diferentes formas populares de llamar a este tipo de parto que desde siempre ha estado rodeado de múltiples leyendas. Desde luego, resulta muy curioso, como se puede ver esta foto, que ha sido un fenómeno viral en Internet: impresiona contemplar al bebé tal y como estaban dentro del útero materno. La imagen fue publicada anteriormente en la plataforma de microblogging Tumblr y ha sido compartida más de 30.000 veces a través de la red social Facebook.

 

Históricamente de los niños que así nacían se pensaba que tenían poderes extraordinarios o que iban a tener mucha fortuna, aunque la realidad luego fuera muy distinta. Al emperador romano Antonius Diadumenianus del siglo III, que recibió este nombre por el velo, cinta o diadema con la que había nacido, sin embargo, la buena fortuna no le acompañó: murió asesinado muy joven. Otros quisieron dar una explicación lógica a las creencias sobre la buena fortuna que traía el velo amniótico. Ambroise Paré, considerado el padre de la Cirugía moderna, argumentó que los niños que nacían con el velo amniótico lo mantenían en su cuerpo porque habían tenido un parto fácil, mientras que los que nacían sin él se habría roto en un parto largo y doloroso; es decir, que un niño que nacía con el velo amniótico había empezado su existencia en este mundo con buen pie.

 

Ángela del Tío