“No me pongo de parto, ¿me lo inducirán?”

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como inducir el parto
03 Mar 2017

La inducción del parto es un procedimiento cada vez más empleado en Obstetricia. Consiste en desencadenar el trabajo de parto de forma artificial. Existen muchas causas que llevan a los ginecólogos a inducir un parto para que la gestación no se convierta en un problema de salud. Si estás en esta tesitura, no dudes en preguntar a tu obstetra cuál será el mecanismo empleado en tu caso.

Cuándo inducir el parto

Las dos causas más frecuentes para inducir el parto son las gestaciones prolongadas (cuando la mujer no se pone de parto espontáneo pasadas las 40 semanas), o cuando se produce una rotura de la bolsa amniótica y el parto no se desencadena por sí solo.

Como causas maternas encontramos los casos de preeclampsia, una diabetes gestacional o la colestasis del embarazo; dependiendo de la semana de gestación en las que aparezcan y de su gravedad, puede estar indicado finalizar el embarazo. Los bebés de crecimiento fetal deficiente, problemas de oxigenación del bebé o embarazos gemelares también pueden ser casos de inducción del parto.

Qué es la maniobra de Hamilton

Existen varios modos de inducir el parto. En consulta puede ofrecerse a una mujer la realización de la maniobra de Hamilton: separar las membranas amnióticas para favorecer la secreción natural de prostaglandinas, lo que favorece el parto. Es una maniobra que dista mucho de ser efectiva en todos los casos, pero sencilla de realizar. Su principal inconveniente es que es preciso algo de dilatación cervical para poder realizarla. No deja de ser una maniobra molesta que requiere una exploración vaginal.

 

Sin medicación

Otro modo de inducir el parto es mediante métodos mecánicos. Consisten en la introducción a través del cuello uterino un catéter con un globo en la punta, que queda dentro de la cavidad uterina y que debe de hincharse. Este balón va produciendo una estimulación del cuello del útero favoreciendo su dilatación. Su ventaja es que, al no emplear medicación, tiene menos efectos secundarios que la inducción farmacológica. Su principal desventaja es que su colocación puede resultar molesta, y que durante su colocación puede producirse la rotura de la bolsa de las aguas.

Con prostaglandinas

Existen los métodos farmacológicos de inducción de parto que se dividen en dos: uno de ellos es la administración de prostaglandinas. Se realiza por vía vaginal y existen diferentes métodos: pastillas, gel, o cinta de liberación prolongada. Su principal efecto es conseguir la maduración cervical, que consiste en modificar el cuello del útero haciéndolo más blando, fino y dilatado. En ocasiones su administración permite el inicio del parto y su mantenimiento sin precisar otra medicación, aunque lo más probable es que se  precise algún que otro procedimiento o intervención durante el proceso del parto.

Con oxitocina intravenosa

La inducción al parto con oxitocina se realiza a través de administración intravenosa. Lo que pretende es conseguir contracciones uterinas del mismo modo que la oxitocina natural lo hace en el parto iniciado de modo fisiológico. Este tipo de inducción es muy utilizada.

En ocasiones se combina con la administración previa de prostaglandinas intravaginales para mejorar las tasas de parto. Todos estos mecanismos pueden precisar además la rotura de la bolsa de las aguas, que suele favorecer el trabajo del parto para la inducción.

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