¿Mi parto será por cesárea si tengo coronavirus?

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Embarazada con COVID-19: Parto con coronavirus

Desde que en diciembre de 2019 se alertara del primer caso de coronavirus en China y de los siguientes casos acontecidos en diferentes lugares del mundo según se propagaba esta pandemia, las recomendaciones sobre el manejo de esta enfermedad en el embarazo han ido variando continuamente. Conforme esta pandemia aumentaba su número de casos en Europa, coincidiendo  el aumento de número de casos en España e Italia a mediados de marzo de 2020 se publicaron recomendaciones basadas en experiencias individuales sobre la vía de parto en una embarazada con COVID-19. Esas recomendaciones establecían que a toda mujer embarazada con la enfermedad debía recomendarse un parto mediante cesárea.

Ya no se recomienda la cesárea siempre que haya COVID-19

Aunque han pasado pocas semanas a la gran mayoría nos parece que ha pasado una década ya que han existido múltiples cambios y se han variado enormemente las recomendaciones. al respecto. Las primeras recomendaciones se basaban en los datos de estudios de pocos casos provenientes de China en los cuales la tasa de cesárea era muy alta en mujeres embarazadas que padecían la enfermedad, en comparación con mujeres sanas. De igual modo, se sumaba el objetivo de disminuir la posibilidad de transmitir el virus al feto, que parecía que pudiera ser optando por un nacimiento con cesárea al disminuir el contacto con los fluidos maternos. Actualmente estas recomendaciones han caducado y no pueden mantenerse dado la escasa evidencia al respecto y al no cumplirse las expectativas que previamente se tenían.

Aunque en nuestro mundo actual la incertidumbre nos abruma y nos empezamos a acostumbrar a vivir con ella, el aumento de la experiencia en el manejo del embarazo en este tipo de mujeres nos van aclarando muchas dudas.

COVID-19: mujer positiva y asintomática

En general, cuando una mujer ingresa para dar a luz, ya sea de forma programada o urgente, se recomienda hacer un test del SARS-CoV-2 (nombre científico del nuevo coronavirus) que preferentemente se hace mediante técnica de PCR en exudado nasofaríngeo. Esta prueba se realiza a toda mujer independientemente de que presente síntomas o no.

  • En el caso de resultar positivo esta mujer es portadora el virus y por lo tanto puede resultar contagiosa.
  • Deben extremarse los cuidados para evitar el contagio de terceros, incluido el recién nacido, aunque ello no justifique la separación madre-hijo. Estos cuidados los detallamos en el apartado de mujer con enfermedad.
  • La asistencia al parto es similar a la que recibiría una mujer negativa, respetando sus tiempos normales y las indicaciones clásicas para instrumentar el parto o realizar una cesárea.

Embarazada con síntomas de coronavirus

Son mujeres que han presentado síntomas o los presentan en el momento del inicio del parto y que por ello han sido diagnosticadas de la enfermedad y se consideran potencialmente contagiosas:

  • En el momento del parto deben ser evaluadas de forma individual y por un equipo multidisciplinar. 
  • Esto quiere decir que todos los sanitarios implicados en la asistencia en la mujer deben de decidir cuál es la mejor opción en su caso concreto.
  • En la elección del tipo de parto, ya sea vaginal o cesárea debe de primar el criterio obstétrico.
  • Debe valorarse además el estado de salud de la madre según sus síntomas, ya que dependiendo de su severidad pueden no permitir el desarrollo normal y las exigencias de un trabajo de parto, y que por lo tanto pueda recomendarse un parto mediante cesárea.
  • El parto debe de tratarse como un trabajo de parto de alto riesgo y por ello se recomienda una monitorización continua de la frecuencia cardiaca del feto y una venoclisis (vía periférica) materna.

Cuidados tras el parto o cesárea

Los cuidados de la madre tras el nacimiento van a establecerse dependiendo de los síntomas que presentaba antes del parto. Si los síntomas eran leves o moderados, un seguimiento en una planta de hospitalización normal con el aislamiento adecuado sería lo esperable. Cierto es que se recomienda vigilancia estrecha por el posible agravamiento de sus síntomas tras el parto.

Si los síntomas eran de gravedad o la embarazada requirió cuidados específicos -o incluso sus síntomas hicieron que se adelantara el nacimiento o se optó por una cesárea-, estas mujeres pueden necesitar un cuidado más estrecho en unidades específicas para tal fin. 

En cuanto al recién nacido, si se puede garantizar un adecuado aislamiento aéreo entre la madre y el hijo, y el estado de salud de la madre lo permite la realización de un pinzamiento tardío del cordón umbilical y de igual modo puede realizarse un contacto piel con piel.

Ahora no se aconseja separar a madre y bebé

Aunque en semanas previas se recomendó la separación de la madre y el hijo para disminuir la posibilidad de contagio de este último, en la actualidad esta recomendación ha quedado en desuso. Sí es cierto que se deben extremar al máximo las medidas de higiene, promoviendo el lavado de manos, el uso de mascarilla, y, la separación de 2 metros de distancia entre la madre y el niño cuando no se esté amamantando o realizando piel con piel.

 

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