Ascos a los alimentos durante el embarazo
¿Por qué se producen cambios en el gusto?
Durante la gestación, una de cada cuatro embarazadas experimenta cambios en la percepción del sabor. Los ascos en el embarazo son un síntoma muy característico en las primeras semanas de la gestación. Alimentos que hasta entonces le agradaban se vuelven repulsivos.
El Dr. Gonzalo Peña Illana, especialista del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, nos explica por qué se produce esos cambios en el sentido del gusto y qué puedes hacer si el sabor de un alimento te provoca repulsión.
¿En el embarazo cambia el sentido del gusto?
Tu desayuno perfecto es un café y una tostada con mantequilla y, de repente un día, esa misma mantequilla te resulta insoportable y te provoca una auténtica aversión. Su sabor ha cambiado y te resulta repugnante. Y el intenso olor del café que antes disfrutabas ahora te provoca náuseas.
"La aversión alimentaria es una reacción negativa o rechazo hacia ciertos alimentos que previamente eran tolerados o consumidos, y que ocurre específicamente durante la gestación”, nos explica el Dr. Gonzalo Peña Illana. Hay quien pueda pensar que se trata de un mito más del embarazo. Pero estos cambios en el gusto de la embarazada "existen realmente, y están respaldados por evidencia científica que demuestra su alta prevalencia y su relación con cambios fisiológicos, sensoriales y culturales en la gestación", apunta el Dr. Gonzalo Peña Illana. Un estudio realizado en la Universidad de Umeå en Suecia y publicado en Chemical Senses señalaba que un 67% de las embarazadas mostraba cambios en la percepción del olor y un 26% en el sabor.
¿Desaparecen los cambios de sabores en la embarazada?
Lo más frecuente es que el cambio de los sabores empiece muy pronto, hacia la cuarta semana de gestación, cuando la futura madre ni tan siquiera es consciente de que dentro de ella ya está creciendo su hijo.
Como nos dice el. Dr. Gonzalo Peña Illana “la evidencia clínica y epidemiológica indica que las aversiones alimentarias alcanzan su máxima intensidad alrededor de la semana 9".
¿Desaparecen estos ascos o aversiones? En la mayoría de las mujeres, el cambio en el sentido del gusto desaparece antes de la semana 20. Sin embargo, en casos de náuseas y vómitos graves, como en la hiperémesis gravídica, las aversiones pueden persistir durante toda la gestación” afirma el Dr. Gonzalo Peña Illana.
¿Qué causa los ascos en el embarazo?
Antes de explicarte qué alimentos te provocan estos ascos y cómo solucionarlo, conviene que sepas por qué ocurre. Como nos comenta el Dr. Gonzalo Peña Illana, las aversiones o ascos a determinadas comidas "se relacionan principalmente con cambios fisiológicos, hormonales, sensoriales y adaptativos propios de la gestación".
Las hormonas del embarazo
“Las hormonas juegan un papel central en la aparición de aversiones alimentarias”, comenta el Dr. Gonzalo Peña. En concreto, son dos las hormonas implicadas en los cambios del sentido del gusto en el embarazo
- La hormona GDF15:El aumento de esta hormona, secretada por el trofoblasto, es decir, lo que semanas más tarde se convertirá en la placenta, “GDF15 induce cambios en la percepción del sabor y el apetito, y su concentración se correlaciona con la intensidad de la aversión alimentaria, náuseas y vómitos, especialmente en el primer trimestre”.
- La progesterona: La progesterona y sus metabolitos pueden modular la sensibilidad al mal sabor y la respuesta inmune, contribuyendo a la aparición de aversiones.
Náuseas
Otra de las hormonas implicadas, dice la ginecóloga, es la gonadotropina coriónica humana (hCG, por sus siglas en inglés), que es precisamente la que mide el test de embarazo. Sus niveles aumentan progresivamente desde el comienzo del embarazo hasta la semana 11ª de gestación, cuando se estabilizan. “Niveles elevados de hCG se asocian con mayor intensidad de náuseas y vómitos”, señala el Dr. Gonzalo Peña,
“La presencia de náuseas incrementa significativamente la probabilidad de desarrollar aversiones alimentarias”, apunta el Dr. Gonzalo Peña.. Es evidente que comer cuando se tiene la sensación de que el estómago se está dando la vuelta puede generar todo tipo de aversiones al alimento que se está ingiriendo en ese momento, ya sea un café, una tostada, un cruasán, o un zumo de naranja.
Cambios físicos y emocionales
Pueden influir negativamente. Si la embarazada está cansada, irritada y estresada, puede que esté más sensible y que cualquier cosa le moleste o le genere rechazo.
Sistema de protección
Algunas teorías sugieren que los cambios en los sabores de algunos alimentos se trata de un mecanismo de autoprotección de la madre contra sustancias tóxicas que podrían ser perjudiciales para el bebé. Las aversiones alimentarias y las náuseas durante el embarazo se consideran adaptaciones evolutivas que promueven que la madre no consuma alimentos con riesgo de causar malformaciones en el feto o una infección, especialmente en el primer trimestre, cuando el embrión es más vulnerable. Este mecanismo se dirige principalmente a alimentos con señales sensoriales de peligro, como carnes, pescados o vegetales de sabor intenso...
Alimentos que más asco dan en el embarazo
Normalmente se siente asco o aversión a productos que son tóxicos para nuestro organismo. De hecho, es un sistema defensivo: el mal olor de los alimentos en descomposición nos provoca repugnancia para que no los comamos y así no ingerir bacterias que perjudicarían nuestra salud. También hay alimentos que desde la infancia despiertan una incontenible repulsión. Pero sentir de un día para otra aversión por un alimento, como alguna fruta, solo ocurre en escasísimas circunstancias, y una de ellas es el embarazo.
El Dr. Gonzalo Peña Illana nos da una lista de los alimentos que más aversiones o ascos provocan en el embarazo:
- Carnes (especialmente carne roja, pollo, pescado y huevos). “La aversión a carnes y productos animales es la más consistente y prevalente, probablemente por el riesgo de exposición a patógenos y toxinas, especialmente en el primer trimestre, cuando la vulnerabilidad fetal es máxima”, afirma el Dr. Gonzalo Peña.
- Alimentos con sabores intensos (como vegetales fuertes, especias y comidas picantes): “En parte por la exacerbación de la sensibilidad olfatoria y gustativa durante el embarazo”
- Bebidas con cafeína (café, té) y bebidas alcohólicas. Las aversiones a bebidas con cafeína y alcohol se relacionan tanto con factores fisiológicos (provocan náuseas) como con preocupaciones sobre la salud fetal.
- Cereales, frutas y productos lácteos, aunque esto varía según el contexto cultural y geográfico, “y tabúes alimentarios locales”, añade.
Consejos para solucionar los ascos en el embarazo
Si la aversión o el asco es a uno de los alimentos básicos en nuestra dieta diaria, lo aconsejable es no tomarlos, pero sí sustituirlos por otros que no despierten ese rechazo en la futura mamá:
- Carne: Aumenta el consumo de alimentos ricos en proteínas, como las legumbres, el pescado o los frutos secos (con moderación, ya que son muy calóricos).
- Verduras: Si lo que provoca la repugnancia es la textura (como ocurre con algunas verduras cocidas) se pueden tomar crudas en ensaladas, o en puré. La cebolla y el ajo, por su característico olor, despiertan fuertes aversiones. Para condimentar la comida, utiliza hierbas aromáticas.
- Frutas: Las que menos repulsión despiertan son las más insípidas e inodoras, como la manzana o la pera.
- Leche: Se puede sustituir por yogur o queso.
Además, a continuación, te damos unos consejos para sobrellevar esta desagradable sensación:
- Cocina ligera: Algunas formas de preparar los alimentos desprenden olores intensos que pueden aumentar las aversiones, como los asados al horno, los fritos o los guisos. En cambio, las comidas frías y menos condimentadas se toleran mejo.
- Comer poco y a menudo: El estómago vacío durante mucho tiempo provoca las náuseas y ascos a los alimentos. Para evitarlo, conviene repartir la ingesta del día en cinco comidas menos copiosas.
- Come alimentos sin grasas: Evita los fritos y rebozados.
- Atención a las texturas: A veces un alimento que no se admite, si se presenta con otra textura o preparación no provoca esa aversión.
- Ingiere alimentos que sientan bien: En general, los hidratos de carbono como las pastas, el pan o la patata, se toleran mejor.
Asesor:
Dr. Gonzalo Peña Illana, especialista del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz.


