Depresión en el embarazo

Los síntomas, las causas y cómo puede afectar la depresión al bebé

Si durante el embarazo te sientes triste, sin ganas de nada o te asaltan pensamientos negativos puedes estar ante una depresión. No son síntomas del embarazo  y por eso es recomendable acudir al médico porque puede tener efectos negativos sobre la gestación, tu salud y la de tu bebé.

Depresión en el embarazo

La depresión en el embarazo afecta a una de cada diez mujeres, aunque las cifras podrían ser más altas, ya que muchas futuras mamás piensan que sus manifestaciones forman parte de los síntomas del embarazo y las achacan a los cambios de humor típicos de la gestación. Puede ser el precedente de la depresión postparto, porque las mujeres que la sufren durante el embarazo tienen más posibilidades de padecerla también en el puerperio.

“La maternidad es un proceso, complejo y único, de modo que las razones por las que puede aparecer síntomas de depresión son muy variadas”, dice María Casadamón, psicóloga perinatal y terapeuta familiar en Centro Maternalia.. Uno de los cambios que tiene lugar durante el embarazo y especialmente en el puerperio, es “un estado de hiperreactividad y sensibilidad emocional, necesario para la vinculación y las conductas de apego con el bebé que serán determinantes para la salud familiar a nivel físico y mental”, añade.

¿Por qué tengo depresión en el embarazo?


La maternidad, desde la fecundación hasta el parto, conlleva estrés fisiológico tanto para el cuerpo como para la mente de la mujer, nos cuenta María Casadamón. “Este estrés tiene su origen en la salud propia del embarazo y está regulado por las hormonas propias; es un estrés moderado y fluctuante, saludable y necesario. Sin embargo, puede convertirse en patógeno o distrés si la mujer no se siente capaz para afrontar la situación o se ve inhibida”, explica.

Por tanto, explica la psicóloga, “la capacidad de cada madre para afrontar el cambio es el criterio clave y variará en función de los factores de riesgo y protección con los que cuente cada una: su historia personal (si es primeriza, cuánto tiempo lleve buscando a ese bebé…), su personalidad (respuesta al estrés, rasgos depresivos…) y la red de apoyo con la que cuente (pareja, familia...)”.

Factores de riesgo

  • Antecedentes familiares y personales: si se ha sufrido algún episodio depresivo o si lo ha padecido algún familiar cercano, si en embarazos anteriores hubo depresión postparto.
  • Síntomas graves de síndrome premenstrual: Las mujeres con estos problemas en sus reglas son más proclives a mostrar síntomas depresivos.
  • Embarazo no deseado.
  • Antecedentes de abortos u otras complicaciones de salud en embarazos anteriores.
  • Conflictos de pareja, carecer de apoyo social y familiar, afrontar sola el embarazo o pasar por dificultades económicas.

¿Cuáles son los síntomas de la depresión en el embarazo?


La tristeza y la desesperanza son los síntomas más distintivos de la depresión, explica la terapeuta familiar del Centro Maternalia. Sin embargo, la depresión en el embarazo es difícil de detectar porque se solapan con los síntomas del embarazo (trastornos de apetito y del sue­ño, cambios de peso, ambivalencia emocional, pérdida de propia identidad, desconcierto con imagen corporal…) y también a que la presión social sobre cómo debe sentirse una madre es muy alta, explica María Casadamón, “pude hacer que intente ocultar su malestar y evite pedir ayuda por un fuerte sentimiento de culpabilidad al no ajustarse a la expectativa”. Por eso, subraya, es importante que el entorno de la embarazada cuide de su bienestar emocional y solicite ayuda profesional si lo siente necesario.

“La mayoría de las depresiones en el posparto se presenta en la etapa prenatal, por eso su detección precoz es crucial para prevenir incluso trastornos psicóticos”, afirma la psicóloga.

Depresión en el embarazo

Entre los síntomas que caracterizan la depresión en el embarazo se encuentran:

  • Tristeza persistente y tendencia al llano
  • Dificultades para concentrarse y ansiedad.
  • Trastornos en el sueño.
  • Apatía y pérdida de interés por las actividades diarias.
  • Pensamientos recurrentes negativos.
  • Sentimientos de culpa.
  • Alteraciones del apetito.
  • Cansancio extremo.
  • También pueden aparecer ataques de ansiedad, pánico o pensamientos obsesivos negativos, incluso tendencias suicidas.

El tratamiento para la depresión en el embarazo


Cuando la depresión se ha instalado es necesario actuar y la intervención dependerá de la gravedad, asegura la psicólogo, “desde recibir información veraz o realizar un proceso de acompañamiento y apoyo familiar, hasta trabajar en psicoterapia y complementarlo con tratamiento farmacológico, si fuese necesario”.

Si se trata de una depresión clínica, será necesario un tratamiento especializado. La salud psicológica durante el embarazo es tan importante como la física, ya que puede afectar tanto a la gestación como al bebé. El doctor decidirá cómo tratar la depresión sopesando los beneficios y los riesgos de los medicamentos para ti y para tu bebé y elegirá la opción más adecuada en tu situación. Es importante que si antes del embarazo tomabas medicamentos para la depresión y algún problema de salud mental no interrumpas el tratamiento sin consultarlo antes con tu especialista.

¿Influyen las deficiencias nutricionales en la depresión?

Desde hace unos años se investiga si el déficit de algunos nutrientes (vitamina D, hierro, ácido fólico y otras vitaminas del grupo B, y ácidos grasos omega-3 y omega-6) pueden ser un factor de riesgo para la aparición de los síntomas de la depresión. Casadamón subraya que “el embarazo y el puerperio son etapas en las que el riesgo de aparición de deficiencias nutricionales aumenta y estos nutrientes son necesarios para regular diversas funciones celulares en todo el organismo, como las neuronas. Así, niveles inadecuados de estos nutrientes podrían repercutir en mayor riesgo de desarrollar trastornos del estado de ánimo. Parece que existe cierto consenso entre los autores sobre la evidencia de la posible asociación entre deficiencia de vitamina D y depresión. Se necesita más evidencia como para modificar las recomendaciones, pero es un factor a tener muy en cuenta”.

¿Puede afectar la depresión el bebé?

No existen estudios concluyentes sobre los efectos que puede tener la depresión durante el embarazo sobre el niño. Si no recibe tratamiento, la depresión de la madre se relaciona con bebés prematuros o con escaso peso al nacer.

Cuando se trata, los efectos dependen del medicamento que se tome y su dosis. Tampoco en este caso hay información de calidad sobre la forma en que pueden afectar los antidepresivos tomados durante el embarazo sobre la salud del bebé. Entre los efectos secundarios con los que se asocian están el nacimiento prematuro o hipertensión pulmonar en el niño. Si los antidepresivos se toman en las semanas correspondientes al tercer trimestre,  el bebé puede presentar síntomas de abstinencia al nacer, aunque serían leves y durante poco tiempo.

 

Dori Delgado