Dolores pélvicos y contracciones en el embarazo

Dolores pélvicos.
  La pelvis está formada por un conjunto de huesos: el sacro, el coxis, el pubis y los huesos coxales. Todos ellos forman el llamado "canal óseo del parto". Los huesos de la pelvis están articulados entre si aunque sólo se mueven en el embarazo debido a la relaxina segregada por la placenta que relaja estas articulaciones. El movimiento de estas articulaciones (que hasta el embarazo habían permanecido inmóviles) puede producir dolor en algunas mujeres, que a muchas de ellas lo describen como agujetas.

La movilidad de la sínfisis del pubis puede producir dolor detrás del vello púbico, generalmente al andar deprisa o levantarse bruscamente. Si llegan a separarse los huesos púbicos de ambos lados puede producirse una "diástasis de pubis", situación muy dolorosa para la gestante.

El tratamiento es la analgesia.
   
Dolor genital.
  Se produce por la compresión por parte del útero de los nervios genitocrurales que inervan el aparato genital. La compresión de estos nervios provoca calambres en la región de los genitales (clítoris, labios mayores y menores y vagina). Otras veces el calambre se irradia hacia el interior del muslo y llega hasta la rodilla del mismo lado. Estos dolores no significan que el parto esté cerca. El tratamiento es la analgesia.
 

 
 
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Contracciones.
  Toda mujer embarazada tiene contracciones a lo largo del embarazo y se consideran "normales" ya que el útero es un músculo que se contrae y se relaja como todo músculo del cuerpo. Por ejemplo, con la regla, el útero también se contrae y no hay gestación.
   
 
     
  Lo normal es que en el primer y segundo trimestre se perciban entre 4 a 6 contracciones diarias y el en tercer trimestre unas 10 contracciones por día. Esto aumenta en las gestantes que ya han tenido más hijos (multíparas) y en las gestaciones múltiples de gemelos o trillizos. Es importante recordar que la mujer embarazada no debe estar todo el día controlándose el número de contracciones, a no ser que excedan de lo normal.  
     
   
  Las contracciones se identifican cuando la tripa se pone completamente dura y no se pueden hundir los dedos en la misma. Si se percibe sólo una parte de la tripa dura, puede deberse al feto y al presionarle, modificará su postura y desaparecerá el bulto duro. Lo más frecuente es que las contracciones sean irregulares, aunque pueden aparecer dos o tres seguidas y luego la siguiente pasadas unas horas. La mayoría de estas contracciones no son dolorosas, aunque a veces pueden percibirse como desagradables o dolorosas al final de la gestación. Este dolor se localiza entre el vello púbico y el ombligo (hipogastrio) o en la parte inferior de la espalda.

Estas contracciones no modifican el cuello del útero, ni lo borran ni lo dilatan, que es lo que define la amenaza de parto prematuro, como veremos más adelante.
   
Hipertonía uterina leve.
  Es el aumento del tono muscular del útero y se nota como una sensación de peso y tensión fuerte en la parte inferior del abdomen que puede llegar a producir dolor y hacer que la gestante detenga la actividad que está realizando y se sujete la tripa. La hipertonía uterina se desencadena con la actividad física continuada, tras andar varias horas seguidas o al final del día. Cede con el descanso.