Lactancia materna: mitos frecuentes que debes conocer y evitar
La lactancia materna es un proceso biológico y natural, pero eso no significa que esté libre de dudas, miedos o creencias populares que se han transmitido de generación en generación. En la consulta veo con frecuencia cómo algunas ideas erróneas influyen en las decisiones de las madres, generan inseguridad e incluso provocan abandonos precoces de la lactancia.
Hay alimentos que hacen producir más leche
Este es, sin duda, uno de los mitos más extendidos. Se habla de determinados alimentos milagro, como la cerveza sin alcohol, la leche, avena, almendras, sopas especiales o incluso preparados comerciales, que prometen aumentar la producción de leche materna.
La realidad: La producción de leche depende de la succión del bebé
- No existe ningún alimento que aumente la producción de leche en una mujer sana y bien hidratada. Sí es importante es mantener una alimentación equilibrada con una hidratación adecuada.
- La producción de leche depende principalmente de la succión frecuente y eficaz del bebé. Es un sistema de oferta y demanda. Si el bebé mama con frecuencia y se agarra correctamente, el cuerpo responde fabricando la cantidad necesaria.
La lactancia estropea el pecho
La evidencia científica no demuestra que amamantar provoque mayor caída o pérdida de firmeza mamaria.
La realidad: El pecho cambia con el embarazo, no con la lactancia
Los cambios en la forma del pecho se deben fundamentalmente por
- El embarazo: por el aumento del volumen glandular, la distensión cutánea y la acción hormonal
- Otros factores individuales: la edad, el índice de masa corporal, el número de gestaciones, el tabaquismo o las variaciones importantes de peso.
- El destete: Tras el destete se produce una disminución fisiológica de la glándula mamaria que puede dar sensación de menor volumen, pero esto forma parte del proceso natural posterior al embarazo.
- El paso del tiempo: La ptosis o caída mamaria es algo natural que ocurre por el proceso de la gravedad, se haya amamantado o no.
La lactancia provoca la caída del pelo
Muchas mujeres notan una caída de cabello intensa tras el parto y lo atribuyen a la lactancia. La causa principal no es dar el pecho, sino los cambios hormonales después del embarazo.
La realidad: El pelo se cae en el posparto con o sin lactancia materna
Durante la gestación, el aumento de determinadas hormonas hace que el cabello permanezca más tiempo en fase de crecimiento, por eso muchas mujeres lucen una melena más abundante en el embarazo. Tras el parto, esos niveles hormonales descienden y el pelo que se había mantenido más tiempo se cae de golpe (se conoce como efluvio telógeno). Es un proceso temporal que suele normalizarse entre los seis y los doce meses.
Las mujeres que no amamantan también experimentan esta caída, a los 3 meses del nacimiento del bebé. Por tanto, la lactancia no es la responsable, sino el reajuste hormonal tras el embarazo.
Dar el pecho debilita los huesos
Es cierto que durante la lactancia el cuerpo utiliza calcio para producir leche, pero el organismo femenino está preparado para ello.
La realidad: La lactancia a largo plazo beneficia a los huesos
Durante la lactancia puede producirse una ligera disminución temporal de la densidad ósea. Sin embargo, a los pocos meses, los huesos recuperan su densidad y pueden quedar mejor protegidos a largo plazo. Incluso se ha descrito un menor riesgo de osteoporosis en mujeres que han dado el pecho y una reducción del riesgo de fracturas en la menopausia.
Hay comidas prohibidas porque cambian el sabor de la leche
No existe una lista general de alimentos prohibidos durante la lactancia. Muchas madres eliminan de su dieta alimentos como ajo, espárragos, cebolla, legumbres o especias por miedo a que el bebé rechace el pecho por el sabor trasmitido en la leche o tenga molestias.
La realidad: La leche cambia de sabor, pero el bebé no la rechaza
La leche materna puede variar ligeramente su sabor en función de la alimentación materna, pero esto no es perjudicial. Al contrario, expone al bebé a distintos matices de sabor y puede facilitar la aceptación de alimentos variados en el futuro.
Solo en casos muy concretos, si tras consumir un alimento determinado el bebé presenta molestias claras y repetidas podría valorarse reducirlo temporalmente. Eso sucede cuando el bebé presenta una intolerancia a la proteína de la leche de vaca. En estos casos se aconseja que la madre se abstenga de tomar esta leche.
Si tengo el pecho pequeño, produciré poca leche
La diferencia de tamaño mamario se debe a que las mamas más grandes contienen más tejido graso, no necesariamente más tejido productor de leche
La realidad: El tamaño del pecho no determina la cantidad de leche producida
Lo que marca la diferencia es la cantidad de tejido glandular y, sobre todo, la frecuencia y eficacia de las tomas.
No puedo dar el pecho si tengo gripe o resfriado
Solo en situaciones muy concretas y determinadas enfermedades o tratamientos se aconseja suspender temporalmente la lactancia, y siempre bajo indicación médica.
La realidad: Si la madre tiene un resfriado común, la lactancia es incluso recomendable
Cuando la madre tiene una infección común, su cuerpo produce anticuerpos que pasan a la leche y ayudan a proteger al bebé.
Si tomo medicación, debo dejar de dar el pecho
En ocasiones se suspende innecesariamente por desconocimiento o por exceso de prudencia. En otras incluso, la madre deja de tomar medicamentos necesarios para ella por el miedo del paso al bebé a través de la lactancia.
La realidad: Muchos tratamientos son compatibles con la lactancia
Antes de abandonar la lactancia, es importante consultar con un profesional actualizado. En la mayoría de los casos existen alternativas seguras o ajustes de dosis. En e-lactancia puedes consultar el riesgo de cada fármaco y su compatibilidad o no con la lactancia.
Hay que dar el pecho cada tres horas
Dar el pecho cada tres horas y no antes en bebés sanos no está avalado por la ciencia. La lactancia siempre es a demanda.
La realidad: La lactancia materna es a demanda
Hay que actuar respetando las señales de hambre del bebé y siguiendo las recomendaciones de profesionales sanitarios. Si tu bebé te pide pecho, dáselo.
Mi leche no alimenta porque el bebé pide a menudo
La leche de todas las madres alimenta. Hay varios motivos por los que un bebé pida mamar a cada poco:
- Si es un recién nacido, su estómago es muy pequeño y necesitar mamar con mucha frecuencia y a demanda.
- La primera leche es más aguada y gradualmente se vuelve más grasa y calórica. Si al bebé se le cambia de pecho antes de tiempo, al tomar solo la leche del principio, puede que no se sacie y pida mamar poco tiempo después. Hay que dejar que mame cuanto quiera sin límite de tiempo, hasta que se suelte.
La realidad: La frecuencia de las tomas no es un indicador de la calidad de la leche
La leche materna se digiere con facilidad y el patrón normal de un recién nacido es realizar tomas frecuentes y variables, especialmente en las primeras semanas y durante las crisis de crecimiento y de lactancia.
Las mujeres con prótesis mamarias no pueden dar el pecho
Puede existir alguna dificultad añadida si la cirugía del implante ha afectado tejido glandular o la inervación del complejo areola-pezón, pero muchas mujeres con implantes amamantan con éxito. Cada caso debe valorarse de forma individual, en función de la cirugía realizada y ofreciendo seguimiento y apoyo adecuados.
La realidad: Las presencia de prótesis mamarias no contraindica la lactancia
Cuando el implante se coloca por vía submamaria o axilar y sin sección significativa de conductos galactóforos, la capacidad de producir leche se conserva.
A los seis meses la leche no alimenta y tras el año, es vicio
La evidencia demuestra que la leche materna mantiene un alto valor nutricional más allá de los seis meses y durante el segundo año de vida. Tras el primer año, la lactancia sigue aportando nutrientes, factores inmunológicos y beneficio emocional; reducirla a vicio es una simplificación arcaica y sin base científica.
La realidad: Aunque pase tiempo, la leche materna aporta nutrientes y factores inmunológicos
A partir de los seis meses se introduce la alimentación complementaria porque aumentan los requerimientos de ciertos nutrientes, no porque la leche pierda calidad. Organismos como la Organización Mundial de la Salud recomiendan mantener la lactancia junto con otros alimentos hasta los dos años o más.