Diferencias entre reposo absoluto o relativo en el embarazo

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Reposo absoluto o relativo en el embarazo
25 Abr 2023

Estás embarazada y tu médico te ha recomendado reposo porque padeces alguna enfermedad o porque es lo mejor para que tu embarazo evolucione correctamente. “¿Puedo moverme algo o tengo que permanecer todo el rato en la cama?", se preguntan a menudo las futuras mamás que se ven en esta situación (a menudo en las primeras semanas de la gestación). Hoy vamos a intentar aportar luz a este tema. Te contamos qué diferencias hay entre el reposo absoluto y el reposo relativo, qué puedes hacer en cada caso y te ofrecemos unos consejos muy útiles.

Reposo absoluto y reposo relativo: diferencias

Generalmente hablamos de dos tipos de reposo:

  • Reposo absoluto: Consiste, como su propio nombre indica, en realizar un reposo total. Cuando se recomienda la futura mamá deberá permanecer en la cama o como mucho moverse únicamente de la cama al sillón. Se indica en situaciones de muy alto riesgo de complicaciones durante la gestación, y generalmente de manera temporal hasta ver la evolución de la patología que se presente. Suelen precisarlo situaciones graves como hemorragias del segundo y tercer trimestre, rotura prematura de la bolsa amniótica, modificaciones del cuello uterino y amenazas de parto prematuro.

Tu médico te indicará si precisas permanecer en la cama de manera permanente o si puedes también levantarte al sillón y desplazarte al baño.

  • Reposo relativo: Se trata de realizar una vida muy tranquila. Puedes levantarte y caminar por casa y realizar tareas muy básicas e imprescindibles. Suele estar desaconsejado en estos casos el ejercicio físico, coger pesos, las relaciones sexuales, y las situaciones que ocasionen estrés físico o psicológico y con frecuencia te será indicada la baja laboral. Este tipo de reposo se recomienda cuando acontecen patologías coincidentes con la gestación que lo precisan (por ejemplo una lumbalgia), o en patologías propias de la gestación que no precisan un reposo tan estricto como las que vimos anteriormente, como puede ser un sangrado vaginal autolimitado en el primer trimestre o una hiperémesis gravídica. Si la evolución es buena y el problema que indicó el reposo se soluciona, generalmente podrás volver a realizar tu actividad normal, siempre adecuada al embarazo.  

Los riesgos del reposo

Debemos tener en cuenta que la gestación aumenta el riesgo de presentar una trombosis venosa en comparación con la población general, sobre todo en la segunda mitad del embarazo y más aún en el posparto. Ese riesgo aumenta con el reposo. Por eso si te lo han recomendado es muy probable que también te hayan indicado un tratamiento con un anticoagulante, sobre todo si se trata de un reposo absoluto. Es una forma de evitar que se produzca esta complicación mientras se prolongue el periodo de riesgo.

Consejos si te han recomendado reposo durante la gestación

  • Cuida con esmero tu alimentación, con una dieta equilibrada y saludable. Evita azúcares refinados, alimentos picantes, fritos y rebozados. Utiliza técnicas de elaboración saludable como la cocción o la plancha. Ten en cuenta que tu metabolismo reposara contigo, y que consumirás menos calorías que con una actividad normal.
  • Evita el estreñimiento. El reposo hace que se enlentezca aún más el tránsito intestinal (ya ralentizado de base por el embarazo) y aumenta el estreñimiento, hasta hacerlo severo en algunas ocasiones. Por eso debes aumentar el consumo de fibra (frutas, verduras, semillas y cereales integrales) a la vez que te hidratas adecuadamente: debes beber al menos dos litros de agua al día.
  • Vigila los gases. Lo mismo que ocurre con el estreñimiento, el tránsito enlentecido aumentará el disconfort abdominal, llegando incluso a producir dolor. Mastica muy bien los alimentos, evita comidas flatulentas, las bebidas gaseosas y mascar chicle.
  • Las mejores posturas para estar en la cama son la de lado o la incorporada (semisentada). Oirás que si estás tumbada es mejor hacerlo sobre el lado izquierdo y es verdad, aunque deberás cambiar con bastante frecuencia para evitar dolores y molestias musculoesqueléticas.
  • Practica ejercicios básicos en la medida de tus posibilidades. SI el reposo es relativo, levántate y da paseos cortos con frecuencia, y si es absoluto, mueve las piernas y brazos en la cama, con movimientos de flexo-extensión y laterales, para evitar atrofias musculares y complicaciones trombóticas.
  • Realiza actividades que te gusten y consigan distraerte, como leer, pintar, coser, escuchar música… aprovecha este tiempo para ti y vívelo como un periodo de descanso. Déjate cuidar y no te aísles socialmente. Habla con amigos y familiares, aunque sea por teléfono).
  • También es muy recomendable que realices ejercicios de relajación (respiraciones controladas, meditación…) y mantengas una buena higiene del sueño, durmiendo solo a las horas indicadas.

Sigue al pie de la letra las indicaciones de los profesionales de la salud que llevan tu embarazo, ya que ellos son los que mejor te aconsejarán según tu situación particular.

  • Te indicarán el tipo de reposo, absoluto o relativo, más conveniente para ti.
  • Programarán las visitas y pruebas médicas necesarias para poder valorar adecuadamente la evolución de tu patología.

Si tienes alguna duda sobre cómo debe ser tu reposo, no dudes en consultarles, ya que estarán encantados de poderla resolver.  

Elisa García
Especialista en Obstetricia y Ginecología en el Hospital Clínico San Carlos (Madrid)